Desde el punto de vista global, se coincide en que la felicidad constituye el bien superior. A la hora de definirla cada uno dice desde su entender y sentir común, sin importar clase social, religión o característica demográfica significativa.
Desde el punto de vista global se coincide en que la felicidad constituye el bien superior, a la hora de definirla cada uno manifiesta lo dice desde su entender y sentir común, sin importa clase social, religión ó característica demográfica significativa. La felicidad del hombre en la ciudad es colectiva, que hace que tenga un mejor desarrollo, de lo contrario llevaría una vida sin sentido y vacía con probabilidades de tristeza. Que es lo “que le basta al hombre para ser feliz”. El bien es, el fin último de nuestras acciones y consiste en una acción del alma en armonía con la virtud.
Exponía [1]Aristóteles que lo propio del ser humano, su función natural, es una cierta vida práctica de la parte racional del alma a la que se refieren las virtudes intelectuales (como la prudencia y la sabiduría) adquiridas por el enseñanza y la práctica, y entre mas rápido las concibamos como parte de nosotros nos ayudara a alcanzar lo deseado. Los apetitos del alma, se somete a las razones de la primera: son las virtudes morales (valentía, moderación y justicia, por ejemplo) adquiridas por el hábito y vinculadas a ella. La virtud es el hábito de “decidir preferentemente un justo medio, relativo a nosotros y determinado racionalmente como lo haría el hombre prudente. El deseo de lograr nuestros fines es lo que establece nuestro razonamiento.
Los derechos, diferentes según el país, leyes y costumbres, dependen de la voluntad de los seres humanos y de la forma de su gobierno, pero la equidad es superior a la justicia que rige. El dominio de sí mismo frente a las pasiones y placeres (sensaciones y emociones) forma parte de la virtud para alcanzar el “justo medio” (por ejemplo, el valor es un “justo medio” entre la cobardía y la temeridad). De esta forma, Aristóteles evoca la justicia, que es “una cualidad moral que obliga a los seres humanos a practicar cosas justas”. Y realizar actuaciones apropiadas de acuerdo al lugar y lo que estemos realizando. Si la virtud depende de un acto voluntario, entonces la prudencia se convierte en un criterio.