Crítica de la moral.
Nietzsche observa que para quienes le han precedido en el estudio de la moral, la moral debía conocerse en sus frutos; y él nos dice: “toda moral: ” (La voluntad de dominio, Aguilar, Obras completas, 1932, tomo VIII, p. # 257, p. 155). Y aquí, Nietzsche nos está diciendo que; no hay nada de ‘bueno’ en un sentido teleológico, que pueda reparar en un privilegio como premio por actuar acorde a la norma establecida por la autoridad de la comunidad, a la norma de conducta, a la costumbre, a la moral.
Para Nietszche, la moral es “una especie de tiranía contra la naturaleza y también contra la razón” ( Más allá del bien y del mal, Aguilar, Obras completas, Madrid, 1932 V, p. 99); ya que, la moral va en sentido contrario a las leyes propias de la naturaleza, y anula, omnipotentemente, la primera entre las más altas facultades que honran al hombre, la condición de ser libre.
No resulta difícil ver que, el conjunto de máximas de todas las concepciones morales en todos los tiempos, no está inscripto en la naturaleza; sino que, sólo son invención humana. Faget, en el capítulo siete de su libro, Leyendo a Nietzsche, escribe: “Parece que si la moral no está en la naturaleza, y es contra la naturaleza, es sencillamente porque es falsa. La moral, considerada en lo que es en su fondo, una ley particular del hombre, a la que no obedece el universo y que es contraria a las obedecidas por el universo, no es sino una locura, una ilusión y no es verdad” ( Faget, E., Leyendo a Nietzsche, La España Moderna, Madrid, III, 74).
Según Nietzsche, la moral es una ley contraria a la condición de ser libre, atenta contra la razón. La moral pretende evitar por medio de los métodos más crueles que el hombre tome contacto con las múltiples decisiones que le son propias. La moral priva al hombre de la acción voluntaria acompañada de su sana razón, he impone su imperativo: la acción moral. Este es el centro de atención de toda moral, jugar a controlar la libertad del hombre, ya que, según Nietzsche: “El hombre libre es inmoral, porque en todas las cosas quiere depender de sí mismo y no de un uso establecido; en todos los estados primitivos de la humanidad, “mal” es equivalente de “intelectual”, de “libre”, de “arbitrario”, de “desacostumbrado”; de “improvisto”, o de “incalculable” (Faget, E., Leyendo a Nietzsche, La España Moderna, Madrid, III, 74.)
No existe moral donde no hay costumbres, y el respeto por las costumbres es la base de toda moral. Respeto, no ocasionado por el gusto, sino impuesto por el poder de la autoridad; es decir, respeto en el sentido de acatamiento, donde lo que está detrás es el miedo al castigo. La costumbre se practica, no se cuestiona su utilidad; sólo se la pone en práctica por el ejercicio de la moral. Todo aquel que elija para sí sus propias costumbres, será un inmoral, un ser malo para el orden de la comunidad; y recibirá, por lo tanto, su merecido castigo.
De lo anterior se desprende que: “todas las fuerzas e instintos por los cuales se conserva y se desarrolla la vida están proscritos por la moral.” ( La voluntad de dominio, t. VIII, p. # 352, p. 205).
Hello, Neat post. There’s an issue together with your web site in internet explorer, may test this? IE nonetheless is the market chief and a big section of people will miss your magnificent writing due to this problem.