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Manual del héroe

En alguna medida todos tenemos nuestros demonios, monstruos o dragones que nos acosan y que no nos permiten crecer, ya sea que nos los han impuesto o los hemos creado.

El hombre vive al tener fé en algo, no debatiendo y arguyendo sobre ello.
Tenemos una vida, un relámpago de tiempo y una eternidad, sin que se nos presente nuevamente esta oportunidad.

Estos tiempos requieren de héroes reales, no historietas, ni comics irreales que engañan ala niñez y juventud.

A que altura llegara un
niño, cuando sea hombre, sin ideales, sin arquetipos.

En general, el hombre no debe quejarse de su elemento ni de su época, o cosas por el estilo, pues a nada conduce., si su época es mala, ahí esta él para mejorarla, aunque el mundo no se lo reconozca.

El escéptico no reconoce al héroe cuando le mira; espera mantos de púrpura, áureos cetros, trompetas y reverencias, y si llega sin pompa alguna no creen que puede ser un héroe.

La más triste prueba de pequeñez que puede dar un hombre es la incredulidad en los grandes hombres, no tener grandes hombres o no admitirlos es lo peor de una generación. y su síntoma más pobre es la ceguera general ante la llama espiritual.
Cuando el corazón muere los ojos no ven.

Existen héroes famosos y otros hundidos en el anonimato, hay héroes que se propusieron serlo y otros que lo heroico les llega de forma casual. Pero, también, cuando los héroes obtienen sus logros rápido y fácilmente, sospechamos que la aventura no fue tan difícil y que no existe esa distancia entre el héroe y el hombre común.

Hay que entender que el héroe antes que nada ha sido una persona y a través de sus actos se ha destacado de la gente común y ningún acto por un bien cualquiera merece ser menospreciado.

en otras ocasiones, los protagonistas podrán haber superado pruebas de fuerza y astucia, pero habrán olvidado las del carácter.

Detrás de cada acción o prueba debe haber una conducta moral.

El héroe debe procurar ser una persona intachable, por lo general cuando el héroe duerme aparece el caos, cuando el héroe despierta vuelven el orden y la calma.
Siempre han existido héroes y siempre existirán.

La distancia entre un héroe y un hombre común son sus actos.

Todo gran hombre, todo hombre autentico, es hijo del orden por naturaleza, su misión es el orden, como la de todos los hombres. Viene a regular y encauzar lo desordenado, lo caótico.

Debemos recuperar a los héroes a los grandes hombres por hechos, pensamientos y acciones, dar un sentido a nuestras vidas, atrevernos a realizar nuestros propios sueños.,

Responsabilizarnos y esforzarnos de lo que deseamos, no rehuir lo que deseamos hacer.

Somos seres con capacidad de imaginar y crear, hay que crear una realidad mejor para todos, tenemos solamente esta vida de ti depende como la utilizas,
se un héroe de tu propia existencia.

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