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La meditación segunda, de René Descartes

“La meditación segunda” retoma el problema del conocimiento y la ampliación de la duda que había iniciado en la Meditación Primera. Prácticamente todo conocimiento puede estar sujeto a la duda. Pero, como Arquímedes que buscaba un punto de apoyo para mover el mundo, Descartes necesita un conocimiento seguro indubitable para poder fundamentar su sistema.

En realidad, Descartes se esta adelantando a la posible critica del sentido común que sostendría que es mas fácil conocer el mundo externo que el mundo interno. Después de todo, muy pocas personas dudarían si les preguntasen ¿si saben lo que es, por ejemplo, un plátano? Pero nuestro pensador precisamente contradice esta posición afirmando que mas fácil es conocer nuestra mente y todo lo que sea corporal, lo que va a constituir el “mundo externo” tendrá que conocerse teniendo los fundamentos de la certeza del yo pensante. Esta estrategia de ir de lo interno a lo externo se puede ilustrar mejor con su ejemplo de la cera.

¿Qué es la cera?

Nuestras percepciones del mundo externo, en el caso del ejemplo, el de la cera, pueden ser distintas. Toma como referencia la cera en dos momentos: primero cuando la cera esta en estado sólido y luego cuando acercada al fuego, la cera cambia considerablemente de apariencia. Comparando los dos momentos, la cera es percibida como diferente. La primera es sólida, tiene un olor y color característicos. La segunda es liquida, el olor se ha desvanecido, y la figura y magnitud son diferentes. Se pregunta entonces: “Tras cambios tales, permanece la misma cera?”  Su respuesta es afirmativa con lo cual quiere demostrar que “sabemos” lo que significa ser cera no por los sentidos (que nos informan que ha cambiado la cera), sino por el entendimiento (el yo pensante) que reconoce que es la misma cera a pesar de los cambios accidentales. Descartes en su explicación esta suscribiendo la idea aristotélica de la categoría mental de la “sustancia” y “accidente”. La sustancia la define Descartes como “aquella realidad que de tal modo existe que no necesita de otra cosa para existir”. El accidente acompaña a la sustancia pero no es esencial. En el caso de la cera el entendimiento puede conocer que la cera permanece a pesar que los accidentes (forma, color, textura, sabor, etc.) han variado.

El conocimiento verdadero, por tanto, no es el conocimiento de lo cambiante (accidental) sino de las sustancias, que como el alma es conocida por el entendimiento sin que medien los sentidos que nos pueden engañar.

[1] Descartes, R. (1637/1954). Discurso del método. Buenos Aires: Aguilar, p. 64.

[2] Ibid.,  p. 77

[3] Uso el termino “metafísica” para referirme a la rama de la filosofía que estudio la Realidad, contestando preguntas como “de que esta hecho el mundo”, “que existe realmente” “los números existen?, etc.                

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One Response to “La meditación segunda, de René Descartes”

  1. fica dice:

    que!!!!!!!

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