Protoengendración.
A la hora de analizar la relación entre el poder y el saber, Foucault introduce la noción de dispositivo. En el dispositivo conviven diversas prácticas; tanto discursivas como no-dicursivas. En La voluntad de saber, Foucault explica que el dispositivo es el campo (cárcel, hospital, manicomio) donde se puede estudiar “la multiplicidad de relaciones inmanentes y propias del dominio en que se ejercen, y que son constitutivas de su organización” ( Historia de la sexualidad. I. La voluntad de saber, pp. 112-113).
Según Deleuze, hay cuatro dimensiones bien diferenciadas en la conceptualización de dispositivo dada por Foucault, estas son: curvas de visibilidad; curvas de enunciación; líneas de objetivación y subjetivación; y líneas de fuerza.
El poder y el saber tienen diferentes naturalezas. El poder está implicado por relaciones de fuerza, mientras que el saber lo está por relaciones de formas. El punto común entre el poder y el saber es el discurso. El saber es producido por las relaciones de poder, y el poder es producido por las disciplinas del saber. El poder penetra en los cuerpos y desde ellos, ejerce el poder. Mientras el saber está constituido por un conjunto de formas, el poder lo está por un conjunto de fuerzas. El saber es un resultado del entrelazado que se da entre el juego de las prácticas discursivas (o de enunciados) y las prácticas no-discursivas (o de medios). El poder, siempre es creado por un conjunto de relaciones de fuerzas, ya que, estas nunca se presentan en singular, sino que siempre están en relación unas con las otras. Deleuze observa que “toda fuerza es relación, es decir, poder: la fuerza no tiene otro objeto ni sujeto que la fuerza [...] Cada fuerza tiene a la vez un poder de afectar (a otras) y de ser afectada (por otras)”( G. Deleuze, Foucault, Paidós, Barcelona, 1987, pp. 99-100).
Tenemos entonces, por lo que hemos dicho, que la naturaleza propia del saber son las formas, que están en el nivel del archivo, del catálogo, de lo estratificado. Mientras que el poder, está en otro nivel, en la naturaleza de las relaciones de fuerzas; y no es susceptible de pertenecer a un archivo de formas, sino a un diagrama de fuerzas. La existencia de uno ya implica la existencia del otro; poder y saber son indivisibles. La relación de interdependencia que los une, evidencia la imposibilidad de la existencia del uno sin el otro.