La arqueología del saber se opone a la epistemología y a la historia de las ideas.
La arqueología no estudia el conjunto de representaciones que constituye el material del conocimiento, propio de la epistemología. No estudia al conocimiento como generado por la conciencia, sino que estudia el espacio de las formaciones discursivas, que ocupa todo el espacio de las edades del saber.
Entendiendo el saber no como algo generado por un sujeto trascendental, a la manera de una teoría del conocimiento donde una conciencia es la mediación entre el reino de las palabras y el reino de las cosas; como en el caso de Descartes aunque concibiendo la identidad entre el pensar y el ser; o como en el caso de Kant, donde el sujeto es trascendental al pensamiento; o como en el caso del mismo Hegel, afirmando que “lo racional es real y lo real es racional” (para Hegel, la identidad entre el ser y el pensamiento es lo que él llama “lo absoluto”).
La conciencia recorre el camino desde la nada, es decir, desde el ser vacío, hasta lo absoluto. Schelling tomó a lo absoluto como premisa dada, pero no como un resultado, plan que decidió emprender Hegel en La fenomenología del espíritu, mostrando la identidad entre el ser y el pensamiento como un resultado fenomenológico. Para Foucault, lo real no es racional; precisamente Foucault propone el abandono de esa conciencia que media entre el ser y el pensamiento; para Foucault, el saber nace de un juego tejido por prácticas.
La arqueología, según Foucault, es un modo de hacer historia inspirado en <>. “Designa el tema general de una descripción que interroga lo ya dicho al nivel de su existencia; de la función enunciativa que se ejerce en él, de la formación discursiva a la que pertenece, del sistema general de archivo de que depende. La arqueología describe los discursos como prácticas especificadas en el elemento del archivo”
La Arqueologia del saber, S. XXI, México, decimosexta edición en español 1995, p. 223). El archivo es “la ley de lo que puede ser dicho, el sistema que rige la aparición de los enunciados como acontecimientos singulares [...] es el sistema de funcionamiento. [En fin, el archivo es] el sistema general de la formación y de la transformación de los enunciados” p. 221).