¿Por qué matar a una persona inocente es malo?, ¿por qué algunas personas consideran bueno el aborto y otras lo consideran malo?, ¿es matar siempre malo?, ¿debo mentir cuando estoy en peligro?, ¿por qué finalmente mentir debe ser algo malo?, ¿cómo decidimos qué acción es buena o mala?, ¿por qué no hay un acuerdo de lo que es bueno o malo?, ¿las acciones buenas no son obviamente buenas?, ¿quién decide lo que es bueno o malo?, ¿cómo se decide?
Para poder entender el objeto de estudio de la ética debemos presentar la ética en sus dos enfoques: el enfoque no formativo y en el enfoque normativo. En el enfoque no normativo se describe y analiza la ética sin tomar una posición determinada. En el enfoque normativo sí se toma una posición determinada acerca de lo que es bueno o malo. Estos dos enfoques generan las siguientes ramas de la ética:
Ética descriptiva
Enfoque no normativo: Metaética
Ética normativa general
Enfoque normativo: Ética aplicada
La ética descriptiva se refiere la descripción y explicación de la conducta moral de las personas. Usualmente esta rama es estudiada por antropólogos, sociólogas, psicólogos e historiadoras. El resultado de estos estudios conduce a datos sobre el comportamiento ético y cómo esos comportamientos pueden diferir entre los individuos y entre los pueblos. Todos hemos leído, visto en películas o presenciado costumbres y prácticas que algunos pueblos realizan y que son bastante diferentes a las nuestras. Por ejemplo, las formas de manifestación afectiva difieren considerablemente entre los pueblos. Pero a este nivel generalmente no se emiten juicios valorativos sino descriptivos. Por ejemplo, se puede describir que diferentes pueblos tienen diferentes concepciones acerca de lo que es bueno o malo, pero no se contesta a la pregunta si es bueno que haya estas diferentes concepciones. Esta pregunta es enfrentada por la ética formativa.
La metaética es el estudio de los significados de los términos que usualmente se utilizan en ética, como por ejemplo, “lo bueno”, “la responsabilidad”, “lo moral”. Podemos preguntar, “¿a qué llamamos algo bueno?”, “¿es una cosa?”, “¿es un valor?”, “¿es un hecho quizás?”. O también podemos comparar términos éticos con otro tipo de términos, como en el caso que comparara las proposiciones “Este lapicero es azul” con “Matar es malo” y preguntara: “¿Cuál es la diferencia entre el adjetivo ‘azul’ y el adjetivo ‘malo’?” Pero además la metaética trata de justificar los fundamentos de los juicios morales. Por ejemplo, podemos preguntarnos “¿dónde o como podemos encontrar una fuente para saber que un acto es bueno o malo?”; “¿Podrían ser nuestras fuentes nuestros gustos personales, como cuando a alguien le gusta un helado de chocolate y a otra persona de fresa?”. Estas preguntas están dirigidas a establecer las características de los términos usados en la ética y en qué están basados (por ejemplo, en ideas convencionales, en la naturaleza misma de los seres humanos, en comandos divinos, etc.).