Hoy me pregunté en qué me gustaría gastarme la vida…
Gastarme la vida, hoy me pregunté en que me gustaría gastarme la vida.
Reflexionando y haciendo retrospectiva, consideré que podría seguir gastándome la vida en aventuras virtuales, plataformas irreales, recorriendo mundos digitales, rescatando princesas, cumpliendo misiones, coronando juegos, conquistando tierras de fantasías y formar diez mil vertiginosas líneas con raudos tetrimonios . Pensé, así me podría gastar la vida, entre consolas y videojuegos noche y día.
Meditando y ambicionando, estimé gastar mis días entre partituras y pentagramas, componiendo operetas y sinfonías virtuosas, interpretando las voces de los instrumentos del universo, pasando de escala a escala desde el adagio hasta el molto agitato, desde un ritmo tribal hasta una cumbia o una salsa. Pensé, así me podría gastar la vida, componiendo y respirando música día a día.
Cavilando y proyectando, contemplé invertir mis esfuerzos en una guerra bit a bit, enfrascado y sumergido en decenas de lenguajes de programación, departiendo con nibbles y bytes cada hora, desarrollando soluciones de software a todo nivel y en todo nivel, analizando y planeando, estructurando y gestionando código. Pensé, así me podría gastar la vida, soñando en binario, desayunando algoritmos y programando cada día.
Razonando y soñando, vislumbré la posibilidad de vivir por las letras, conjugando verbos sin cesar, creando manuscritos para la posteridad, componiendo prosas y armando poesía, escribiendo por deporte: nadando en la retórica, cabalgando el lápiz sobre laminilla de lírica, esgrimiendo la pluma por la expresión de la vida. Pensé, así me podría gastar la vida, improvisando y componiendo las nuevas letras del siglo, un verso cada parpadear, así todos los días.
Infiriendo y deduciendo, entreví la eventualidad de enfocar mis días al desarrollo de tecnología, desplegar la imaginación y pericia intelectual al servicio de la humanidad, crear e investigar, ser un hijo de la ciencia, un prodigio de la técnica, vivir entre libros y doscientas mil ecuaciones, describir una nueva matemática y soñar con grandes y novedosas teorías. Pensé, así me podría gastar la vida, seno cuadrado de theta menos lambda partido por tres, el cálculo del día.
Reflexionando, meditando y demás, mil alternativas asaltaron mi mente, mi devenir nunca se vio tan heterogéneo e híbrido, nunca creí que tuviera tantas ofertas y alternativas, en realidad no hay límite, puedo hacer una cosa, puedo hacer otra, me puedo gastar la vida en esto o en todo aquello junto.
Pero deteniéndome, dando un giro y un respiro, verdaderamente ya sé en que me quiero gastar la vida…
Me gustaría gastarme la vida amándote, viviendo a tu lado, soñando y edificando junto a ti: mi dulce amor, mi vida. Gastándome la vida contigo puedo ser lo que quiera, a tu lado brillo y vivo, contigo nada es un gasto sino un gusto.
Buena composición, me ha gustado. Saludos.
que cursi!!! despues de 10 años de pasartela con la misma persona contame si seguis brillando o sos la sombra de ella…
jajaja…. puede que tengas razón Carlos, pero lo que nos hace humanos es la busqueda continua de la felicidad y de los ideales… no llevo diez años, pero llevo un buen rato de resplandor…