Nuestras creencias pueden ser mucho más peligrosas de lo que creemos.
El “Creo” puede ser mucho más peligroso de lo que cualquiera de nosotros podría creer. Creo que mi religión es la verdadera, creo que la gente negra es mala, creo que la homosexualidad es antinatural, etc.
El peligro del “creo” consiste en que en general se manifiesta en prejuicios, infundados y sin ninguna base científica. Yo prefiero hablar de las cosas que leo, que investigo, que analizo con criticismo y neutralidad.
Todos tenemos prejuicios, unos más que otros, unos no tantos y estos en general provienen de prejuicios sociales que pasan de generación en generación y que pueden terminar en el sexismo, el racismo, intolerancia religiosa y otros tantos que tanto daño han causado a lo largo de la historia.
En vez de creencias deberíamos tener convicciones, entender que el pedacito de tierra donde vivimos es ínfimo y despreciable con respecto al mundo en general, que nuestra realidad no es la misma en otras partes y que tenemos que tolerar esas realidades como queremos que toleren las nuestras.
Antes de decir creo es bueno investigar, analizar, como se produce tal fenómeno en un lugar determinado, qué dicen los especialistas acerca de ese tema y sobre todo, estar dispuestos a reconocer que nuestras creencias son equivocadas y aceptar las cosas que se basan en la esencia no en las apariencias