Tengo que decirlo, es mi héroe. Cuando sea mayor quiero ser como él.
Hay que ver qué poco controlamos nuestra vida, nuestras acciones… se nos va de las manos. Ponemos todo el entusiasmo en un ratoncito animado que llamamos Mickey, y adiós control, se nos fue de las manos.
Y miles de niños y mayores disfrutan con las películas Disney y con los parques temáticos de Disney, y hemos desencadenado un ciclo sin fin.
Y yo me pregunto, ¿será Disney, fue Disney alguna vez o lo será alguna vez consciente, allí donde estuvo o allí donde esté, de lo que significa, de lo que hizo? Y quien dice Disney dice tantos otros… desde Leonardo da Vinci hasta Jesucristo, quienquiera que fuese aquel hombre del que hablan las Escrituras.
Mi marido me dijo una vez que lo más importante para un hombre era el legado que dejaba en este mundo, las mujeres lo tenemos más fácil, porque hacemos hijos e hijas. Es una gran fortuna que tenemos. Pero el hombre, para ellos es vital dejar su sello. Todos sabemos que estamos de paso, y sin embargo dedicamos toda nuestra vida a hacernos propietarios, a comprar y almacenar bienes y tierras, ¿para qué? digo yo, si donde vamos o no vamos o yo qué sé, no servirá de nada.
Yo me pregunto, cuando morimos ¿qué? Yo soy mujer, tengo 2 hijos, para mí, egoístamente, es fácil. Mis hijos. Ellos me recordarán, soy su madre y disfruto de tal honor que no merezco, lo haga bien o lo haga mal, soy una marca en su vida, no me olvidarán, lo sé. Quizá por eso la mujer teme la muerte menos que el hombre.
Pero el hombre, sí, sus hijos, pero no es lo mismo, no nos engañemos porque todos lo sabemos. Y es muy duro, y no me gusta decir esto, pero es así y eso justifica tantas cosas que ocurren.
Así que ahí tenemos al hombre, que igual que las mujeres no puede pasar por aquí sin dejar huella. Así que compra y vende, se apropia con desenfreno, deja hijos allí donde puede, deja su sello donde puede, obras de arte, de arquitectura, de… obras, huellas…
Pero me he despistado… Disney, mi heroe. Es tan ñoño, tan romántico, tan irreal, tan estúpido y tan gracioso, tan divertido y tan aburrido, la cuestión es que deja huella.
Busquemos todos y todas nuestra huella, estamos aquí… de casualidad, nos iremos sin saber cuándo ni cómo ni por qué, no sabemos si hay algo más o no, pero mientras estamos aquí… dejemos huella.