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Dios, una excusa perezosa

Tomamos a Dios como excusa, cuando las acciones que esperamos que él haga, deberíamos hacerlas nosotros.

El ser humano a través de la historia ha buscado dar respuesta a los fenómenos que desconoce y ha inventado dioses. Hoy en día, seguimos viviendo atados a creencias, muchas de las cuales no critico, pero otras a las que definitivamente debemos ponerle atención.

El ser humano todavía no se da cuenta, o no ha querido darse cuenta de que es él y sólo él el dueño de su destino, que las cosas malas y buenas (la mayoría) no son cuestiones de alguna deidad benigna y otra maligna, sino de nosotros mismos.

Frases como “sólo Dios cambiará este mundo” o “Dios es quien da riquezas o las quita”, “que se haga según la voluntad de Dios” son de las pocas frases que denotan nuestra pereza y nuestro poco compromiso a cambiar el estado de las coas.

Por supuesto, es más fácil cruzarse de brazos y esperar a que Dios cambie nuestra situación, es más fácil que buscar superarse, prepararse y luchar por una sociedad más justa y ser capaces de pagar con nuestras vidas si es necesario el hecho de tener principios, moral y querer acabar con la putrefacción en la que está sumergida nuestro mundo.

Es más fácil dejar que nos digan y nos hablen a tomar una biblia, deshacernos de nuestros prejuicios y analizar críticamente, luchar contra situaciones como que mientras a diario mueren miles de hambre y esta situación se ha triplicado, los dirigentes eclesiásticos vivan vidas de lujo y riquezas, cuando predican la humildad de Jesús.

Decidámonos a hacer una comparación entre la vida de Jesús y la del papa, la humildad de uno y la opulencia del otro y descubriremos tan sólo una parte de la doble moral con las que nos predican, una iglesia que nada en la opulencia y que es la que mantiene en el poder nuestros dirigentes políticos, los cuales se bañan en dinero, con nuestro dinero, nuestra educación cada vez es más pésima, nuestros servicios de salud y nuestra calidad de vida en general.

Nos han entrenado para la sumisión y la resignación ante el estado actual de las cosas y que tenemos que esperar la segunda venida de nuestro señor Jesucristo para que cambie. ¡Qué gran mentira!

Nada es perfecto, es verdad, pero sí perfectible, puede mejorar, y que nuestro mundo sea mejor, está en nuestras manos, aunque de vez en cuando Dios (si existe) meta su mano para ayudarnos. No lo tomemos como excusa para nuestra pereza e inanidad ante la acción, para evitar pensar, para evitar actuar, denle su justo valor y recuerden que nosotros y sólo nosotros podemos hacer un mundo más habitable para nuestras próximas generaciones.

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One Response to “Dios, una excusa perezosa”

  1. dios dice:

    DIOS NO EXISTE

    Es algo inventado por el hombre para manejar a la gente como quiera (¿Qué mejor que tener a todo el mundo acojonado bajo la mirada atenta de un ser todo poderoso?)

    Lo único que veo es que las religiones cada vez hacen más barbaridades…

    ¿Sabéis que se han encontrado un montón de esqueletos de bebes debajo de los conventos de clausura?

    ¿Sabéis porque?

    Porque los curas tenían hijos con las monjas y luego ellas los ahogaban y los enterraban para que nadie se diese cuenta…

    Ahora defended el aborto…

    Si es que cada vez que veo a alguien defendiendo a Dios lo primero que pienso es que si sigue en los mundos de Adam y Eva jaja.

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