En un mundo cambiante, el conocimiento es un bien valioso. Sin embargo, no basta con la teoría, ya que en la vorágine actual la vida es una sucesión de opciones y sin valores ni soporte externo el error puede ser una realidad que podemos pagar muy caro.
La situación internacional, en especial en momentos de crisis, produce incertidumbre en quienes al terminar la escuela media se enfrentan a una opción de carrera terciaria o universitaria con la totalidad de sus fuerzas, aspiraciones, expectativas y dudas.
No sólo en el adolescente se da esta indefinición sino también en los adultos que al no haber aprendido a tomar opciones se debaten en la duda mientras el futuro pasa a su lado brindándoles oportunidades que cuando son advertidas ya no están al alcance de la mano.
De allí que la educación no tiene un limite en el tiempo sino que debe mantenerse a lo largo de las distintas etapas de la vida, que nos plantea elecciones desde que nacemos hasta el momento de terminar nuestra existencia; el sendero se bifurca muchas veces y necesitamos elementos para saber cuál de los dos senderos elegir.
A menudo la escuela media no da un basamento cultural que permita tener la certeza de que el nivel educativo siguiente será cursado con éxito; de esto dan fe los exámenes de ingreso universitario y la cantidad de postulantes aplazados al no saber responder preguntas elementales.
La educación tiene una oportunidad, que es en alguna etapa superior volver a plantearnos un razonamiento correcto. En este caso será necesario rever conceptos, sabiend que sin cuestionamientos no hay cambios positivos.
La orientación vocacional no sólo debe ser ofrecida al estudiante de escuela media por sus mayores, las familias y las instituciones, sino también al adulto. Muchas veces en la vida cambian circunstancias externas, como las sociales y económicas, y es necesario buscar nuevos horizontes profesionales.
Estas situaciones, de no ser consideradas a lo largo del tiempo, llevan a la pérdida de oportunidades.
En un mundo cambiante como el que vivimos, que contempla incluso crisis mundiales en diversos aspectos, es necesario contar con la mayor cantidad posible de elementos para saber decidir.
La escuela media debería dar una posibilidad de armonizar los valores con los hechos, demostrando que si el alumno se ha formado en una escala de valores morales, éticos y espirituales podrá afrontar lo que le espera encontrando campos de aplicación del saber adquirido hasta entonces y del que llegará en la educación superior.