Las reglas de educación embellecen la personalidad.
Una frase muy trillada y usada por los hijos, amigos, conocidos, jefes y uno mismo: al ratito lo atendemos.
Cuando alguien te pide un favor con educación, sobre todo a las personas que están en puestos públicos para servir al pueblo, hablemos de Chetumal, o te contesta “Venga usted otro día o regrese en media hora o veinte minutos; ya cuando los cansamos “al ratito”, o te despiden con cajas destempladas, pues se les subió el puesto y te quedan viendo como si fueses alguien que no merece un mínimo de su tiempo y atención. Esto pasa por lo común, tanto con los políticos de altos vuelos como con los politiquillos que se les sube sin ser más que un gato del jefe.
Son difíciles de localizar los servidores públicos y cuando lo logras pescar, tienes que ir con mucho tiento o de plano, invitarlo a las “chelas”, dizque porque en las cantinas se ventilan mejor los negocios. (tristemente si no eres borracho, mujeriego, jugador y corrupto te hacen a un lado).
A nivel familiar, si le pide a los hijos un favor el mayor se lo dice al que sigue hasta llegar al más pequeño y éste te contesta “al ratito”.
Si es la esposa y llega el esposo amoroso a querer dialogar o simplemente acariciarla, responde “al ratito, mi amor”, “estoy cansada” o “tengo mucho quehacer”. Y si la esposa quiere hacer lo mismo con su esposa, como dialogar con él, platicar o simplemente apapacharlo:”Ay vieja, tuve muchos problemas en el trabajo, déjame ver mi futbol” (o el deporte que le guste). O de plano se va a la hamaca o cama para hacer la siesta y relajarse.
El caso es que en cualquier medio siempre se busca un pretexto y nos olvidamos de que si alguien te pide algo es porque lo necesita y lo menos que debemos de hacer es prestarle atención. Es lo menos que debe hacer un servidor público. Su nombre lo dice: servidor público, o sea persona que tiene como encomienda el servir al público, no ser servido. Cuando se postulan postulan quieren ganar a cualquier precio y te ofrecen bajarte el sol, la luna y las estrellas, solucionar todo lo que afecta a la comunidad o entidad. Iluminar bien nuestra ciudad capital y demás ciudades del Estado es una labor que no debe tener necesidad de anunciarse. Siempre debe tener el funcionario o servidor público abierta la puerta para atenderte. Pero la realidad es que tienes que rendirles pleitesía a 5 o 6 gentes antes de llegar al jefe. Si no, ¡mangos que te reciban! Sólo a cuates, amigos, parientes, amigos y compadres, y en el caso de que les visite uno de esos y poderosos encopetados, son capaces de estirar el tiempo para atenderlos, sin importar la hora o el tiempo que se lleven. ¡Eso no se vale! Nosotros, todos, votamos para que ustedes ganen y llenen sus bolsillos con nuestros impuestos, menos a los potentados o grandes inversionistas.