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¿Qué nos pasa con el respeto?

La educación de los niños en el ámbito familiar y educacional.

Tengo 46 años y cerrando los ojos, me veo de pequeño mirando a mis padres trabajando muy duro para poder enviar a mis hermanos y a mí a la escuela. Éramos una familia de clase trabajadora y nos criaron con la convicción que seamos personas de bien el día de mañana, con cultura general, pero con sobre todo respeto por nuestros semejantes, por nuestro prójimo.

Como todo niño, había días que íbamos al colegio contentos y otros que nos hubiera gustado quedarnos abrigados debajo de la frazada calentita de la cama. Pero con el cariño de nuestra mamá al despertarnos, nos levantábamos y nos encaminábamos nuevamente a la escuela. El respeto que nos inculcaron nuestros padres, se veía reflejado en el trato hacia nuestros maestros y compañeros de clase, como así también a vecinos y amigos que frecuentábamos.

Nunca se nos hubiera ocurrido hacer otra cosa, que la de tratar de comportarnos de la misma manera que lo hacíamos en casa dentro del ámbito familiar. Un comportamiento basado en el mutuo respeto hacia el otro. Mis padres se daban tiempo de hablarnos, de contenernos y de mimarnos y de explicarnos las cosas que hacíamos mal y de entendernos otras cosas que nos pasaban en nuestras vidas.

Hoy, la realidad es otra, por más dura que nos cueste verla. Ya se perdió ese respeto al docente. Ya se perdió el respeto a la familia. Ya se perdió el respeto hacia el prójimo. Obviamente salvo excepciones, lamentablemente por lo que me cuentan educadores amigos, esto es así.

¿Qué nos está pasando con el respeto? ¿Qué nos está pasando con la familia, con la educación? ¿Por qué no aprendemos de nuestros propios errores e inculcamos ese respeto para llegar a un mundo más justo y solidario?

¿Será que el duro trajín diario de nuestras vidas no nos permite dedicar tiempo a la contención dentro del ámbito familiar y esto se vea reflejado en el comportamiento de nuestros niños?

¿Será que no nos damos tiempo para charlar con nuestros hijos de las cosas que les pasaron durante el día y de hablarles y de contenerlos y de educarlos y corregirlos si están equivocándose?

Les dejo un poema de Gloria Fuertes que dice así:

Mi voz de zambomba ronca
te dice lo que he gritado,
lo que he vivido te dice,
te dice lo que he cantado.
Mi voz de zambomba zumba
cariñosa en tu costado,
mi verso, látigo dulce,
lo sé, que puede hacer daño
—sólo es un daño poético
que evita un terrible daño—.
Ama, ama, quiere y ama,
sólo así serás el amo.

Comencemos hoy a recuperar el tiempo perdido…dediquemos más tiempo a la familia. ¡Ese tiempo vale oro para nuestros hijos y le servirá para el resto de sus días!

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