Resulta difícil en estos tiempos defendernos de las agresiones de un mercado hostil al ser humano.
Vivo cerca de la costa, a cuatro cuadras del mar. Esto es es bueno para mi salud y la de mi familia pero no alcanza. Al levantarme hago la leche para los niños. La leche esta muy flaca y cuando veo a mi hijo de tres años tomándola pienso en lo diferente que es a aquella que yo tomaba casi cuarenta años atrás. Me baño. Uso un jabón muy promocionado que dice ser natural. Cuando leo algo de lo escrito en sus letras pequeñas lo apoyo en la jabonera y me paso agua sola. El desodorante y yo estamos enemistados, no me convence su volátil contenido ni su cloruro de aluminio. LLega la hora de cocinar. El más pequeño quiere pollo. Claro, está extrañando su sabor, hace seis meses que no cocino uno. Comencé a investigar (solo un poco ) y me enteré de todas las hormonas que promedialmente se le inyectan a un pollo común y silvestre como el que encontramos en el negocio de la esquina. Estas hormonas se las inyectan en el cuello( una de las partes que más me gustaban). Opción de almuerzo desechada indefinidamente, o hasta que vea pasar un pollo sano y natural por delante de mis ojos. Decidí hacer una sopa pero sin agregarle ; choclos ( por los transgenicos que dicho sea de paso uno de los dos candidatos que puede asumir el gobierno aqui en uruguay ya dijo que está a favor de ellos) y tampoco morrón ( los que había a la venta me resultaron “superdotados”). Quedo pronta la comida ( sopa y algunas ensaladas superlavadas) y nos dedicamos a ella hasta que llego la hora de lavarse los dientes. No les creo eso del flúor, prefiero no tenerlo en mi boca. A veces pienso ¿ porqué no nos matan de golpe ? Da menos trabajo.
Exelente amigo!!! mientras te leia me reia, porque es tan grande lo que estas diciendo, acabo de leer un articulo de galaxia73, y mas o menos habla del mismo tema, yo hace un mes escribi, “volver a lo natural”, uno se rié hermano por no llorar, yo recuerdo cuando era chica, comiamos verduras con gusto a verduras, el tomate tenía olor y sabor a tomate, y asi con todas las verduras, en mi casa se criaban pollo doble pechuga, yo no podía ver como los mataban, pero eran ricos, y ahora son puro estrogeno y vaya a saber que más, ahora a las vacas las crian en pequeños pedazos de tierra y también las alimentan con algo para que engorden mas rapidos, y no te imaginas el colesterol que traen, después tenemos que tomar remedios para bajar el colesterol. Y así es todo, verdaderamente lamentable. Con mi esposo, siempre hacemos quinta, para saber que comes?, pero como lamentablemente alquilo y me tengo que mudar este año no hicimos, nuestra idea, es que cuando tengamos una casita con fondo, criar animales y hacer una huerta para consumo, porque entre lo transgenico, y las hormonas inyectadas a animales, vamos a terminar enfermos, valla a saber de que, quizas de una nueva enfermedad, con la que los laboratorios puedan llenar sus bolsillos. Me encanto, tu descripción y la reflexión de galaxia73, nosotros tuvimos la suerte de conocer lo que era sano y natural, nuestros hijos, sobrinos y nietos, no lo saben, que trágico. Me alegra encontrarme con gente como ustedes que reflexionan sobre lo que esta pasando, por eso tu articulo me pareció EXELENTE!!!!!