Pruebas de cosméticos a los animales.
Para probar un nuevo champú, son introducidos una gran cantidad de conejos en cajones que parecen cepos porque tienen un sólo agujero para el cuello, de modo que sólo les queda fuera la cabeza y no pueden esconderla ya que el agujero es tan estrecho como el cuello del animal.
Durante varios días, les vierten en uno de los ojos una solución concentrada del producto en cuestión, y el ojo sano sirve como referencia. Estos animales no lagrimean lo suficiente como para que la lágrima limpie el ojo y elimine la sustancia.
Además, para mayor seguridad, les sujetan los párpados con pinzas para que ni tan siquiera puedan parpadear al sentir el contacto de la dolorosa sustancia en un intento natural de aliviar tanta tortura. La reacción más fuerte suele provocar la pérdida de la visión, y, con anterioridad, hinchazones e irritaciones.
Los conejos chillan y golpean con las patas el cajón, buscando alivio… un alivio que no llega, y muchos se parten la columna vertebral en los desesperados intentos por liberarse!
Qué crueldad,,está bien que se experimente con animales..pero de forma que no los hagan sufrir tan cruelmente..