El agua es una sustancia formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). Como quien dice son dos con una O, que ya es bronca.
Bueno ahí que se acomoden, y parece que se acomodan muy bien.
Vemos el agua circular constantemente en un ciclo de evaporación, precipitación, como quien dice para no complicarnos, te vas pero regresas, regresas pero te vas.
La evaporación es un fenómeno físico, que como quien dice te veo ahorita y casi no te veo al rato y es que se va hacia arriba y muchas veces se queda abajo, yo la he visto a medias de un cero, le decimos equivocadamente, humo tenue, como si fuera producto de una combustión, no señor, el vapor es igual al agua en estado gaseoso y el humo es otra cosa, no confundir, no se puede, no se debe.
Cuando la evaporación se queda con nosotros le llamamos, niebla, neblina, o mi madrina que adivina; lo que estaba se fue como fugas gaviota, para unirse allá arriba con una marmota, u otras figuras de las nubes que se forman, de colores: blancas, grises, rosas, casi rojas…preñadas, cargadas de agua evaporada.
“¿Quién las preño Locofish?”, el calor mi amigo, siempre el calor. Pero no se me acalore, tómelo con calma.
La precipitación, puede darse de una manera líquida o sólida como granizos quiebra cocos. Al caer las gotas, tendrán diferentes nombres según su comportamiento y su genio y así decimos: lluvia, aguacero, borrasca, chubasco, diluvio, precipitación, tempestad, tormenta…según sea su cantidad y coraje, vaya geniecito, por que si anda de malas llega a tumbar árboles, postes, en fin, inundaciones, todo un desastre sin ser sastre…
Yo por eso al agua así nomás le tengo miedo, trae anegaciones, aluviones, mil problemas, y beberla me hace daño, y por eso no me baño ni me la tomo tampoco, por poco y me oxido, prefiero el agua del dicho o copla popular aquella: “Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas, tú me haces andar a gatas…” pero no se les pase la mano, ya los veo con malos ojos.
El agua se mueve como río, arroyo, venero y en corrientes o lechos subterráneos que son los mantos acuíferos.
“Ya párale Locofish, finalmente, ¿A dónde va el agua?”.
Debemos preguntarle directamente a la mismísima agua.
“Querida agua, ¿A dónde vas?, ¿Qué prisa llevas? Cuando te veo como río y te veo y te veo, me duermes, me hipnotizas, pasas y pasas, dime en secreto, ¿A dónde vas? Sé que subes y bajas, que bajas y subes, pero ahorita ¿A dónde vas?”
“Cantando y riendo voy como río o como arroyo a las orillas del mar, ahí me quedo un tiempito y después, subo otra vez, ¿Cómo la ves? El mar es mi destino pero solo como de paso, solo de paso…Pero no te pongas triste y menos lloroso, no es para tanto, adiós y hasta pronto que al rato nos volvemos a ver.”