Bitácora de mis experiencias sexuales, luego de los 40.
Al envejecer, naturalmente, se descubre la aprensión repudiada por tantos años de juventud. El prejuicio de “la vejez” avanza con el lastre de nuestros días y se teme que esas opiniones fueran tales, al punto que nos negamos a la experiencia de “llegar a viejos” antes de pasar la barrera de los 35.
La carrera sexual de los 18 no puede medirse con la certeza de nuestros “últimos” años. Hay momentos en que se desea tener la fortaleza y el empuje de los primeros días, pero lo que se fue hay que dejarlo marchar: No es correcto llevar el trote de un joven de 20 cuando el corazón, el descuido y el resentimiento del cuerpo nos imponen otro metabolismo y otras fortalezas para descubrir.
No es una mentira ni un prejuicio poco valedero la añoranza de la eterna juventud. Cuando nos vemos las canas, las arrugas y nuevas debilidades -no cabe duda- anhelamos aquello que no se puede retener ni con cirugía ni el mejor tónico nutritivo. Creo que todos, en grados distintos, notamos la belleza de jóvenes mujeres y es difícil ocultar que tadavía nos gustan cerca de sus 20 y 30: ¡No seré hipócrita! Esas figuras, esos encantos, difícilmente me dejarán de atraer.
Resulta extraño, aún con la extensiva liberalidad de opiniones, que los hombres tengamos inconvenientes para satisfacer sexualmente a nuestras mujeres. Ellas, por un lado, están rodeadas de nuestros mitos y, por el otro, como procuramos el disfrute de nuestra sexualidad -prerequisito- nos abandonamos a lo nuestro y la incomunicación nos lleva por el derrotero del divorcio, de la separación o el aislamiento ¿Por qué cuesta tanto entendernos en la cama y fuera de ella?
En el flirting -naturalmente- intuímos lo que cada persona busca. No hay que tener mucha inteligencia ni la agudeza de Valentino, para entender que -muchas veces- lo que se busca es el placer de la cama, pero ¡sorpresa! las circunstancias nos compelen a desear una relación de largo término y, en ese sentido, las mujeres parecen estar más dispuestas que nosotros y han asumido que nuestra búsqueda no era erótica (aunque de boca nos manifestaron estar muy claras con nuestra meta sexual).
Tu punto de vista es interesante.
Muy interesante exposición, saludos
eso suele suceder es muy comun…