La fantasía sexual es un tema “escondido”, silenciado, oculto, para muchas de nosotras. Algunas de nosotras nos atrevemos a tenerlas. Otras parecen no tener imaginación sexual. Sin embargo, está científicamente comprobado que las personas con bajo nivel de deseo sexual tienen escasas o nulas fantasías sexuales. Entonces, ¿para qué sirven las fantasías sexuales? ¿Ayudan a mejorar la sexualidad?
La fantasía sexual es una especie de entonación, un ejercicio de imaginación, que generalmente practicamos con los ojos cerrados. Así “vemos” una escena que nos resulta sexualmente excitante que sirve para aumentar el deseo sexual.
Todos tenemos la posibilidad de responder con excitación a la fantasía sexual. La realidad es que el órgano de placer más importante es el cerebro; allí se asientan las emociones y desde allí se puede encender o apagar nuestra sexualidad.
Sin embargo el “tabú” de la sexualidad (culpa, vergüenza, creencias, etc.) puede obturar nuestra oportunidad de entregarnos a este ejercicio mental de puro placer.
Generalmente las mejores fantasías sexuales (las más excitantes) se centran en situaciones que no van a concretarse en la vida real.
Algunas de nosotras controlamos las fantasías voluntariamente, y las ponemos en práctica en momentos elegidos por nosotras. Por ejemplo al tener relaciones sexuales con nuestra pareja, cerramos los ojos y nos imaginamos que lo estamos haciendo con otro hombre más deseado y atractivo. Otras fantasean al estar solas en la cama, imaginando que hay un hombre que las está acariciando, o que están teniendo sexo con él y apelan a la masturbación.
Actualmente con la mayor difusión de la existencia de “juguetes sexuales”, podemos recurrir más que nunca a las fantasías sexuales, y obtenemos placer y orgasmos que muchas veces no logramos con las parejas reales.
Muchas de nosotras solemos fantasear con un final diferente para la relación sexual. Por ejemplo, muchos hombres, luego del sexo, suelen “darse vuelta” en la cama, les dan la espalda a su pareja y se duermen. Ella puede imaginar que él la abraza, la acaricia y que duermen abrazados.
En este caso, se trata de una clara forma de compensar con la fantasía lo que necesitan y no tienen en la vida real.
Otras mujeres tienen fantasías que son verdaderas historias o “guiones” con principio y final. Por ejemplo: estar en un lugar cerrado, con un hombre atractivo, pero prohibido. Sentir rechazo al principio, pero ir lentamente excitándose. Después visualizar los juegos preliminares que terminan en orgasmo. Luego seguir como “voyeur” o testigo que mira a ese hombre con otra mujer. Estas fantasías pueden continuar con varias escenas o argumentos más.
Algunas pueden tener una fantasía fija y repetitiva; por ejemplo practicar el sexo con una mujer o mirar al marido tener sexo con otra mujer. También se pueden tener fantasías haciendo con la pareja cosas que nunca se atrevió a pedir, como diferentes posiciones sexuales o juegos sexuales de rol, que se refieren a interpretar diferentes “papeles” sexuales, a veces con uso de lencería erótica.
Muchas guardan en secreto el hecho de fantasear cuando tienen relaciones sexuales.
La imaginación sexual pertenece al mundo íntimo, y es el verdadero secreto de la excitación y erotismo personal.
Algunas “confiesan” a su pareja la necesidad de tener determinadas condiciones eróticas y las comparten, pudiendo jugar ambos con las fantasías. Todo depende de diferentes factores personales y vinculares.
Esta manera de “usar” la imaginación para aumentar el erotismo y la sensualidad, puede ser una fuente de placer “agregado” a la práctica del sexo en la vida real. En este sentido y con estos límites es positiva. Por lo tanto muchas han podido mejorar su vida sexual, permitiéndose fantasear con escenas, para ellas excitantes.
También es cierto que para otras, el hecho de fantasear es difícil o imposible, “no se les ocurre nada”. En estos casos puede resultar útil el hecho de recordar o evocar alguna escena de una película que haya resultado erótica para la mujer.
En general, por la seguridad y el placer personal y/o de pareja, es aconsejable que el límite entre fantasía y realidad sea muy claro.
De todos modos, siempre es positivo analizar las fantasías sexuales, porque se trata de una fuente privilegiada de conocimiento personal.