La adicción sexual es, en su forma más simple, una actividad sexual normal que se ha transformado en obsesiva, al punto que el comportamiento está fuera de control. La adicción sexual está catalogada como un proceso de adicción.
La adicción sexual es, en su forma más simple, una actividad sexual normal que se ha transformado en obsesiva, al punto que el comportamiento está fuera de control. La adicción sexual está catalogada como un proceso de adicción. En un proceso de adicción, el sentimiento eufórico o estimulante proviene de químicos liberados en el cerebro, en lugar de fuentes externas. La mente gradualmente se acostumbra a la liberación de estos químicos y busca continuamente los recursos para lograr esa estimulación.
Esto podría provenir de la comida, la adrenalina de una competencia, colocarte en situaciones peligrosas, o por el estímulo sexual. La adicción sexual puede tomar muchas formas, desde el uso de la pornografía y la masturbación hasta repetidas relaciones sexuales, contratar prostitutas y voyerismo. En casos extremos, la adicción sexual puede involucrar asedio, violación e incluso asesinato. Las muchas formas de adicción sexual tienen una cosa en común, el comportamiento se lleva a cabo en secreto y el adicto al sexo se vuelve hábil en esconder esta vida secreta de aquellos que son más cercanos a él.
La adicción sexual es raramente provocada por un solo factor, sino que es más bien la conjunción a través del tiempo de varias condiciones. En mi propio caso, fui expuesto a la pornografía a una edad muy temprana y a menudo escapaba al mundo fantástico de la pornografía y la masturbación, en lugar de arriesgarme al rechazo de chicas reales. Incluso después del matrimonio, mantuve mis hábitos, los cuales pusieron una brecha en mi matrimonio que no pude comprender y condujeron al divorcio. La adicción sexual es algo que fue parte de mi vida por más de treinta años sin que yo me diera cuenta.
Para otra gente, las causas de la adicción sexual pueden incluir experiencias traumáticas durante la infancia, tales como abuso físico o sexual, abandono o trauma emocional. Cualquiera que sea la causa, la raíz es simple: eso es pecado. Hasta que nosotros aprendamos cómo superar la adicción, continuaremos fallando.