Una aproximación al porqué de esta necesidad urbana.
Indudablemente, negocio redondo. Tenemos detrás de todo una serie de incautos adeptos sumidos en una realidad virtual, obviamente impalpable. En el mejor de los casos para los practicantes, lo único palpable serán sus propios “miembros”.
La pregunta surge a raíz de una serie de acontecimientos en el cotidiano familiar, laboral, social, deportivo y cualquier otra instancia subjetiva derivada de los anteriores. Se puede definir como: “la falta de desfogue de tensiones (relax) fuera de lo acostumbrado”; algo así como un… “azótame para variar…”
La escencia de todo esto mis queridos lectores, se resume a la búsqueda de consuelo por línea telefónica, chat ó video conferencia, servicio ofrecido por grupos de señoritas, señoras, señores (en este caso hasta se hacen pasar por mujeres) los que actúan de una manera merecedora al Oscar a libre albedrío y desparpajo aprovechando del invidente del otro lado de la línea. Pero este artículo no es una crítica, por el contrario, un elogio a quienes encontraron la manera de relajar a muchos en sus momentos extremos de tensión.
El por qué de la búsqueda del servicio?, la respuesta es muy simple, cuando uno está realmente en nivel de considerable stress, no le provoca hacerle el amor al esposo(a) ó al buen(a) amigo(a) que siempre tiene el hombro lustroso y en posición en el momento oportuno que además siempre ha sido nuestra primera opción.
Volviendo al tema como negocio, estas hacen de si una especie de agencia telefónica por cada llamada recibida. Es un sistema de cobranza muy acertada y eficaz ya que todo se carga a la cuenta telefónica del mes y esto trae como consecuencia el pleito en casa por lo excesivo del importe, además de ser obvia la llamada detallada en el recibo por su marcación a la serie 0-800 etc… la que trae tarifas más elevadas y exclusivas ni bien entra la llamada.
En conclusión, tanto varones como féminas optan por este servicio en pos de la buena salud mental y corporal, nadie puede negar que un buen orgasmo, nos extrajo de la sumisión a las tensiones que uno mismo considera que en ese preciso instante son de las peores.