En una difícil situación, tratemos de informarnos.
El hombre es machista por naturaleza, se cree en superioridad en la relación y que su mujer tenga un amante es algo tremendamente humillante. Son capaces de pegarse con el “tercero”, de amenazarlo cuando el problema real es la mujer infiel.
La mujer a diferencia del hombre es más reacia a vivir aventuras y cuando las vive es porque realmente ama y desea sentir con todo su ser le pertenece al otro. Por esa condición más fiel e independiente, es también la más solícita a pedir la ruptura.
Al hombre le preocupa su imagen deteriorada en grado sumo si la mujer le ha “puesto los cuernos”. Se preocupa más de ser el hazmerreír que de equilibrar la convivencia para evitar la infidelidad. Pero cuando ellos tienen un romance no piensan en ningún momento en su cónyuge. Su slogan es “yo puedo hacerlo porque por eso soy hombre pero a ellas que no se les ocurra”.
Por suerte cada vez quedan menos mentes tan estrechas en el grupo masculino y la monogamia es condición elegida en la mayoría de parejas que desean serlo.
