¿Cómodas puertas adentro? Sí. ¿Zaparrastrosas? No. Los diseñadores profundizan en la tendencia y crean especialmente una moda para disfrutar sin complicaciones del ocio divino. Para mirarse coquetas en el propio espejo.
Abarca un amplio concepto, que va desde la simple camiseta hasta el salto de cama. Es muy chic pasearse en camisón por las discotecas, abundan los baby dolls, enaguas y finas blusas recomendadas para usarlas debajo de los suéteres amplios. Como en casa.
Adentro-afuera, la frontera es cada vez más confusa. Nuestras amigas fashion victims sueñan con dormitorios decadentes y con deshabillés en seda y plumas.
De la cama al living o del living a la cama, se sale de noche en visos etéreos apenas protegidos por mañanitas de angora.
Las chicas pueden también comer medialunas sin la sensación de estar fuera de lugar y de hora.
La casa y sus emblemas son los nuevos íconos. El sueño quizás es que lo mejor sucede puertas adentro.
Manual de estilo:
Ser y parecer. En la intimidad, lo que prima es la sensación de libertad y confort; luego, asemejarnos lo más posible al retrato que supimos construir.