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Llantos, pañales y juguetes

Volver a criar después de 21 años. Los cambios que se producen cuando llega un nuevo integrante a la familia.

“Cambio es darse cuenta a tiempo de que la vida todos los días te hace nuevas preguntas y de que tus respuestas no pueden ser las mismas”. Vásquez D.R.D.

Había una vez, en una tierra no muy lejana, hace un tiempo atrás, una familia conformada por el papá, la mamá y la hija, que vivía tranquilamente hace ya muchos años. Ellos acostumbran realizar las mismas cosas, a su propio ritmo, salir a ciertos lugares y compartir con un mismo grupo de gente.

Cuando, sorpresivamente, se enteraron que sus vidas cambiarían radicalmente, pues la incorporación de otra hija acontecería. A partir de ese momento todo se sacudió, la nueva noticia parecía increíble, ya que nunca habían contemplado aquella posibilidad y a medida que avanzaba el tiempo la ansiedad, por ese gran evento, aumentaba. Así, llegó el día en que lo incierto se desvaneció y en los brazos de la familia descansaba aquella pequeña niña que se convertiría en la causa de una gran transformación.

Sin duda la característica que hace atrayente la idea de observar los fenómenos ocurridos en mi hogar, son las consecuencias por esta forzosa modificación, después de veinte años, porque durante todo ese tiempo el cómo y el cuándo se llevaban a cabo las labores del hogar estaba determinado de forma inalterable, la distribución de las tareas no se cuestionaba y las variaciones casi no existían. Mas la adaptación a este nuevo escenario trajo consigo incluir nuevas herramientas, para poder satisfacer las necesidades de todos los integrantes, en especial de la más pequeñita, y por otro lado también significó la desaparición de actividades o costumbres propias de la familia, en pro de un bienestar para todos.

“Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente”. Confucio

El funcionamiento del hogar, se vuelve tarea sencilla cuando los hijos han crecido, cuando los integrantes son independientes y responsables de sus tareas, no se presentan grandes problemas y las labores hogareñas se realizan satisfactoriamente. Cabe destacar que la actividad se facilita, aún más, cuando se ha confirmado, a través de los años, que las pautas realizadas funcionan, que no es necesario corregir los esquemas y que ante inesperadas eventualidades, éstas se sortean de forma favorable.

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4 Responses to “Llantos, pañales y juguetes”

  1. Gloria dice:

    Me gustó mucho el texto, yo también soy mamá y creo que no dejaré de pasar mucho tiempo en volver a tener otro hijo, pues realmente los cambios son muy grandes.

  2. enshop! dice:

    Es rico volver a ser hermano despues de tanto tiempo
    ya casi se me habia olvidado… como tratar a un niño
    y concuerdo con eso ..

    “Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente”…

    mas amor, respeto y comunicacion

    ^^ !!
    Q LINDO LO QUE ESCRIBIO !!!!

  3. tonisan60 dice:

    Te felicito por tus innegables dotes narrativas, es un verdadero placer disfrutar de tus letras.

  4. karuli dice:

    Hola Marviña:Muy lindo tu relato sobre la familia, coincido con tus reflexiones porque creo que la familia bien constituida es el pilar de toda sociedad. Me comprometo a visitar y aplaudir tus textos y espero lo mismo de tu parte.

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