content top

Una entretenida aventura de papel

En instantes de vacilación nuestra mente nos deleita mágicamente con gratos momentos vividos en el pasado.

¿Quién no confecciono alguna vez cuando niño en las largas tardes de un lluvioso otoño  un barquito de papel? El procedimiento es sencillo: doblar a la mitad una hoja de papel rectangular y luego otro dobles más exactamente a la mitad para dejar marcada una línea, extender y llevar los extremos superiores de la parte doblada hacia la línea del centro del plano, después levantar las extremidades inferiores del papel sosteniendo la figura mientras moldeamos la forma, algo parecido a un gran bonete.

Siempre que llueve copiosamente me gusta observar los sinuosos chorrillos de agua que se producen naturalmente, es una visión maravillosa que me produce mucha calma y entonces cuando me abstraigo en esta contemplación recuerdo ese juguete soñado de papel, de frágil apariencia pero augurador de una placentera travesía, cuando yo armaba mi barco el tiempo, el esmero y la dedicación, eran las herramientas necesarias para que mi embarcación fuera imbatible y pudiera resistir todo el trayecto por donde debía navegar.                                                                                                                                                            En los primeros años de nuestra existencia somos idealistas soñamos con la equidad, la perfección todo encajando dentro de un completo equilibrio armónico. En nuestro lugar de juegos no falta nada lo creamos todo pintamos los colores que faltan y dibujamos soles con los pétalos de las flores marchitas; aquella  reminiscencia me produce un pleno estado de fascinación. Tantas veces recuerdo, esa imagen blanca me ha acompañado sin pausa a lo largo de mi vida.                                                                                                                           

La imagen se mantiene inalterable a través del tiempo y tiene tanto de nuestro paso por la serpenteante y caprichosa corriente de la propia vida, la nave luchando estoica para mantenerse en el caudal somos nosotros, debilitados a punto de echar anclas, de abandonar el recorrido, pero de pronto cambian los vientos que nos transportan, se nos facilita el rumbo hacia un nuevo horizonte y predomina la calma.

El otoño es una estación de mucha nostalgia donde las calles, las plazas y los caminos se tiñen de sepia; comienzan las lluvias, las apreciadas tardes  amarillentas  y los chorrillos prometedores de interminables aventuras. 

3
Liked it
Etiquetas: , , ,
votar


Leave a Reply