¿Por qué nos cuesta tanto darles otra utilidad a las cosas que guardamos?
Un momento, ¡alto! Espere… Cuente hasta cien antes de guardar, analice. A lo largo de la vida un sinfín de objetos desfilan a diario por nuestras manos, pasado cierto tiempo ya no tienen utilidad, es solo muchas veces un gran valor afectivo lo que hace que los conservemos, necesitamos descartar y quitar de nuestro espacio pero no podemos.
Echarles una rápida mirada y dejarlas donde han estado siempre es a todo lo que atinamos, el listado a enumerar se hace largo y revelador ej. todos los obsequios y recordatorios de nuestra infancia y juventud que lo componen invitaciones a fiestas, entradas de todos los espectáculos, postales de lugares paradisiacos, tarjetas etiquetas, propagandas, aquel boleto de un viaje, objetos coleccionables, monedas antiguas, billetes, cajas y cajas de fotografías, almanaques, pastilleros, encendedores, las mejores notas de la escuela, cuadernos, agendas, las camisetas de nuestros equipos preferidos, banderas, posters, remeras, cientos de suvenires, revistas, comics, libros, música, cartas de amor, el amor… pétalos atesorados de una flor, frascos de fragancias que nos resistimos a olvidar, piezas o partes de un reloj, juegos de ingenio, de razonamiento, botellas, vasos, vasijas, miles de elementos para utilizar en hobbies, aparatos a medio arreglar esperando ese día que nunca llega..
Y luego cuando se agranda la familia todo lo que representa esta nueva etapa pasa a formar parte de un museo itinerante, el primer escarpín, el abrigo, el dientito, la cuna, los juguetes más queridos, un sombrerito, el juego de baldecitos de playa, la manta tejida con tanto cariño y así todo, hasta que saturamos todos los espacios de nuestra casa que son limitados y que abarrotamos de cosas que tal vez jamás volveremos a usar.
Si nos tomamos un segundo para analizar el fenómeno concluimos en que siempre nos ronda el fantasma de la escasez y que es bueno guardar o que todo es a causa de la economía basada en el consumismo y el derroche lo que nos obliga a comprar. Tenemos que ser inteligentes y poder desprendernos de las cosas que ya no necesitamos, aprender a descartar es una forma de evitar problemas futuros.
Pensemos que sería de nosotros si en la década del `50 no hubiera aparecido la computación, el destino de la humanidad no sería el mismo, una avalancha de papeles archivados hubiera sido la causa del exterminio de la civilización. La idea de una gran limpieza general nos desvela, pero luego retomando el sueño decidimos delegar en nuestros hijos el trabajo, más tarde, luego, cuando ellos se ocupen de nuestras vidas.
Es bueno tener un lugar donde guardar las cosas que nos reviven un buen recuerdo, lo que no es bueno que las cosas que guardamos, ocupen todo el lugar en nuestras vidas.
El problema no solo es que usamos demasiadas cosas, en nuestro diario vivir, sino que hacemos un mal uso de todas esas cosas, sin tener en cuenta el derroche de recursos que le ocasionamos al planeta. A este ritmo de consumo ya no cabe nada mas en nuestros hogares y los lugares destinados a la disposición de residuos en todo el mundo están saturados por completo.
Acciones sencillas como seleccionar, reutilizar y darles un mejor destino, nos pueden ayudar a sacar mejor provecho de las cosas que guardamos. Un buen consejo a seguir es evitar al máximo los envases y envoltorios trasportadores de productos cuando hacemos las compras, para la limpieza, por ej. Comprar en los negocios que fraccionan y amplían el ciclo de utilidad de los recipientes y ser solidarios con las futuras generaciones. A partir de mañana todos podemos poner en práctica estas sugerencias, para no sentirnos perjudicados en nuestro diario vivir.