content top

Sólo para mujeres casadas 2

Cómo lidiar con los problemas matrimoniales.

Usa la realidad para tu beneficio.

Haz la prueba: Pídele a tu esposo que te proteja de algún insecto inofensivo y (si es como la mayoría de los hombres), verás cómo se levanta a matar al monstruo. Dile que tienes mucho frío, y querrá darte su suéter. Coméntale que no puedes abrir el frasco de mermelada, y lo verás hacer alarde de sus enormes bíceps.

Todo es un juego.

Debes decifrar las reglas y la mecánica si quieres que él esté dispuesto a hacer cualquier cosa por ti.

Insistiendo en ser competitiva, lo convertirás en un peligroso contrincante. Gritándole y demostrándole sus errores frente a otros, harás que se bloquee, entrecierre los ojos y comience a rumiar la forma en que se vengará de ti. (Luego lo hará, puedes estar segura.)

En cambio, elogíandolo en´público por sus brillantes decisiones (aunque tú le hayas dado las ideas), lo harás sentirse valioso y comprometido contigo. Buscando el momento a solas para decirle con seriedad, pero en tono tranquilo y amoroso todo lo que no te agrada, provocarás que te escuche. mostrándole que necesitas de su protección masculina, lo harás enamorarse más de ti.

Vuélvete su esposa, no su adversaria.

Conozco un matrimonio en el que la mujer posee inteligencia superior, dones sociales extraordinarios y carácter perseverante como pocos. Su marido, en cambio, es sólo un buen tipo, de habilidades medianas y temperamento apagado. Sin embargo son muy felices. ¿Sabes por qué? Porque ante el mundo, él es quien brilla. Dueño de un restaurante exitoso (que lleva su nombre), con frecuencia lo entrevistan por sus éxitos para revistas famosas; también representa a sus vecinos ante las autoridades.

Nadie sabe (ni él) que todo ha sido posible gracias a su inteligente esposa. Ella lo ha empujado, lo ha apoyado, lo ha comprometido y, al momento de la verdad, se ha hecho a un lado para dejarlo figurar. (El restaurante lo organizó ella – pudo llevar el nombre de ella -, las entrevistas y la jefatura de los colonos, adivina qué; también los consiguió ella):

Si continúas combatiendo, perderás la guerra.

¿Las cosas no han ido muy bien en tu matrimonio?, (sí tu esposo tiene la culpa), pero ¡por qué no consideras la posibilidad de que quizá tú has estado atizando el fuego?

Voy a darte tres ejemplos de reconvención para tu marido.

Piensa cuál es el mejor:

Primera opción.

- Quiero aprovechar que están tus hermanos y padres presentes, para decirte que es tonto lo que haces todos los viernes. ¡Te vas con amigotes y llegas de madrugada oliendo a borracho! ¿Verdad, suegra que eso está mal? ¡Dígale algo a su hijo!, por favor. A mí no me hace caso.

 Segunda Opción.

- A ver, infeliz, detesto que te largues a embriagarte con tus amigotes todos los viernes. Aquí tú y yo somos iguales, así que si llegas algún día y no me encuentras, verás lo que se siente.

¡Te lo advierto!

Tercera opción (continúa)

2
Liked it
Etiquetas: , ,
votar


Leave a Reply