Como padres de adolescentes, a veces cometemos errores que debemos evitar, para no sufrir en un futuro el dolor de habernos equivocado.
Hoy en día es muy dificil criar a un adolescente, su ritmo de vida es acelerado y quiere imponer sus gustos, deseos y acciones a toda costa. No permitamos que nuestros muchachos nos manipulen ni que hagan su santa voluntad, nosotros como padres estamos encargados de guiarlos por el buen camino y hacer de ellos personas de bien en este enrevesado mundo. Si seguimos estos simples consejos, tendrémos unos chicos excelentes y con un futuro prometedor:
Guiémonos de nuestras razones meditadas y no de nuestras reacciones emocionales: Cambiemos de actitud si siempre optamos por gritar a nuestros hijos, sermonearlos, golpearlos y amenazarlos, cuando hacen algo que les prohibimos.
Generalmente, cuando nuestros hijos reciben un “NO” por respuesta a algo que desean y luego cambiamos de opinión con sus gritos, pataletas, lloriqueos y presiones, les estamos enseñando a que nos fastidien hasta que digamos que “SI”.
Si estamos pendientes de nuestros adolescentes, ellos tendrán menos oportunidad de portarse mal, y para ellos es una buena excusa ante las malas influencias de sus iguales.
Si escuchamos con atención a nuestros hijos, éstos se sentirán valiosos como personas, aceptados, comprendidos y en general bien y relajados.
Si a nuestros hijos les gusta realizar actividades de tipo deportivo, artístico, de refuerzo académico, etc., motivémoslos y permitámosles llevar a cabo el tipo de actividad que les gusta, pues este esfuerzo no se compara con lo que debemos hacer si ellos escogen malas opciones y se meten en problemas.
Seamos razonables. En el mundo en que vivimos es de suma importancia saber dónde se encuentran y que hacen nuestros hijos, esto no quiere decir que los estemos sobreprotegiendo o que estemos vigilando sus movimientos. Comuniquémonos con sus amigos y los padres de éstos, no perdamos el contacto con los maestros.
Si nuestros hijos son de temperamento fuerte, siempre estarán discutiendo y queriendo tener la última palabra en cuanto a sus deseos y caprichos. Como padres intentemos tener un sistema de disciplina para que nuestros hijos sientan el control que necesitan. Ofrezcamos diferentes opciones ante las situaciones que se presenten. Esforcémonos por expresarles nuestro agradecimiento cuando acaten nuestras órdenes.