Hay familias que no elegimos, pero hay familias que volveríamos a elegir una y otra vez si tuviéramos la opción. Personas existen de todas las clases, pero si tenemos la posibilidad de disfrutar de la calidad y contención emocional de un abuelo no pasa desapercibido. Los abuelos son un regalo divino.
Para aquellos que los pudimos disfrutar no es ninguna novedad. La vida no siempre nos permite contar con nuestros abuelos el tiempo que quisiéramos, pero lo importante es aprovechar al máximo los pocos o muchos años que tuvimos esos momentos.
Los abuelos nos malcrían en nuestros primeros años de vida y algunos durante toda la vida. Siempre están dispuestos a atendernos y hasta nos despiertan para ir al colegio, la facultad o el jardín de infantes. Saben qué es lo que nos gusta y que nuestros padres no dejarían que tuviéramos. Nos defienden frente a cualquier persona que atine a atacarnos y, por sobre todo, nos aman de una manera inconmensurable. No interesa si hay un nieto o diez, el amor que nos brindan es equitativo para todos.
Por ahí alguien mencionó que los viejos eran inútiles y a esa persona le digo que de los abuelos se aprende todos los días. Los años brindan sabiduría y un abuelo sabe cómo capitalizarla. Evidentemente ese alguien no tuvo abuelos o no los supo entender. De los abuelos siempre tenemos que estar orgullosos y, aunque no siempre puedan adaptarse a la vida vertiginosa del siglo XXI, tenemos la obligación moral de realizar nuestro mayor esfuerzo por entenderlos y asistirlos cuando lo necesiten, porque ellos lo harían por nosotros sin duda alguna.
Gracias a todos esos abuelos que tejen, que les dan de comer a las palomas en las plazas, que se tiñen para ocultar las canas, que continúan trabajando, que escriben, que sienten, pero fundamentalmente que aman.
Gracias a mis abuelos y dedico este artículo a una de mis abuelas, que recientemente partió. Siempre vas a estar presente y conmigo.
Asi es Fiore, las personas que amamos, dejan huellas gravadas en nuestros corazónes, y partira su cuerpo, pero los bellos recuerdos, y sus enseñanzas nos acompañaran por siempre, no tuve la suerte de conocer a mis abuelos, pero comparto contigo, que deberíamos escuchar más, aquellos que tienen sabiduría, y guardarles más respeto y tolerancia y mucha paciencia, muy lindo!! lo que has escrito. Saludos.Betty
Muy buen articulo, por algo los abuelos son fuente de sabiduria y experiencia, hay que respetarlos.
Fior excelente y conmovedor artículo…me alegra saber que sos joven y pensas así…Besos
Buen articulo