Una mujer en acción es como una fuente revuelta, turbia, transfigurada, impenetrable, carente de belleza. Toda la sumisión que el siervo debe al príncipe, debe la mujer a su marido.
Para un hombre así, tal vez Shakespare, tenga una frase muy amarga, en “Romeo y Julieta”:
Romeo sal. Sal Romeo, tú hombre miedoso: La aflicción está enamorada de ti, y has sido suprimido por la calamidad
afortunadamente en la situación cristiana, hay algunas bases estructurales que sostienen un matrimonio en marcha, superando las tensiones. Pero algunas de estas bases están siendo replanteadas ahora, y es necesario estar seguro que el matrimonio esté marchando correctamente. Parecería entonces que en el caso mencionado, existe algunas respuestas posibles para liberarse del desastre. Si no están a nivel humano, por lo menos se encuentran en los saludables recursos espirituales disponibles para los cistianos. Pero nuevamente las confusiones y desalientos que una mujer esperimenta con un hombre, comenzando a veces con las pequeñas irritaciones provocadas por sus hábitos molestos, y las complicaciones que se suscitan a raíz de ellos, no siempre encuentran fáciles respuestas a través de la oración o de los principios bíblicos. pues exige paciencia, perseverancia, fe y compromiso mutuo para lograr que los recursos espirituales seas eficientes. Y, por cierto, una buena dosis de verdadero amor. Y al mismo tiempo, el compendio de valores cristiano, no nos ha sido dado para enseñarnos por qué un hombre actúa como lo hace, pero se necesita paciencia para traar de alcanzar tales valores.