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Integración familiar

Una perspectiva para repensar los espacios no formales de la familia, padres e hijos como una manera de formar la conciencia y despertar el amor por lo bueno y lo bello y ayudar a nuestro hijos a que cumplan su misión en esta tierra.

¿Qué hacer para no equivocarse en el intento? Refiere el doctor Tomás Melendo, en su reciente libro “Todos educamos mal… pero unos peor que otros” que hay pocas cosas que ayuden más a la buena marcha de una familia y de cada uno de los que la integran que la alegría y el buen humor.

La tarea de los padres es ir “tirando del estribo”, encargándonos de que las aguas vuelvan a su cauce, simplemente sin poner muchas trabas.

Todos tenemos la obligación de hacerlo pero aprendiendo a disfrutar de la educación que damos a nuestros hijos, a medida que a la vez vamos aprendiendo a ser mejores padres, y para ello hay que esforzarse y estar dispuestos a exigirnos y a buscar los recursos necesarios.

La crianza y educación de los hijos no es un asunto de suerte, como a veces piensan algunos padres cuando dicen: “Qué suerte que has tenido con tus hijos, porque los míos…”.

Pues esto precisamente requiere de muchas horas de reflexión y de diálogo, en primer lugar entre los esposos y desde luego con los hijos: muchos ratos compartidos entre juegos, atenciones y muchas cosas más, reconociendo nuestros errores muchas veces antes que ellos, para dar lugar a la distensión de una situación difícil y a la amistad que empieza a crecer y madurar entre todos y por el bien de todos, exponiendo nuestras ideas claramente, pero muchas veces bajando la guardia discretamente para que poco a poco, ellos, nuestros hijos, vayan asimilando sin imposiciones bruscas pero sí con muy firmes convicciones cuáles son las mejores decisiones que deben tomar de acuerdo a las circunstancias y a la madurez que van alcanzando con el pasar del tiempo.

Hay que dejar que nuestros hijos vayan aprendiendo a utilizar sus propios recursos para resolver sus asuntos y el deber de nosotros, sus padres, es el de ayudarlos además a descubrir y estimular estas habilidades personales.

Lo peor que podemos hacer es impedir que las desarrollen tratando de imponerles nuestras propias decisiones, convirtiéndonos entonces en un obstáculo de su propia evolución hacia la independencia e individualidad.

Lo peor que podemos hacer es ahogarlos con excesivas reflexiones o prohibiciones sin dejarles espacio para sus propias opiniones. A veces se hace necesario incluso que se equivoquen, aunque los hayamos prevenido de eso, como es nuestro deber porque luego aprenderá a rectificar y a buscar mejores soluciones.

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One Response to “Integración familiar”

  1. debian vps dice:

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