A lo largo de la historia la mujer se ha visto inferior, humillada y sin reconocimiento por ningún sector de la antigua sociedad, sobre todo ante la Justicia. Hoy, en pleno siglo XXI, la mujer “toma las riendas” del poder.
Compartíamos un hijo de 8 años recién cumplidos. Hasta entonces éramos una família feliz, con todo lo que uno puede desear, teníamos salud, gozábamos de buen nivel adquisitivo y mis negocios iban como la seda. Todo aquel sueño de desvaneció cuando mi mujer tramitó el divorcio.
Hasta la fecha de la separación, yo intuía que mi mujer me era infiel. Yo simplemente me limitaba a engañarme a mi mismo creyendo que aquello era imposible, incluso mas de una vez mi buen amigo Pablo me comento haberla visto en una cafetería del barrio con una figura masculina. No podía imaginar de ninguna de las maneras que aquello pudiera ser así, seguramente mi subconsciente me ayudaba a no creerlo por nuestro pequeño Jaime…
La sentencia acabo, mi ex-mujer y mi hijo se quedaron con la vivienda por la que luche muchos años de mi vida. El juez lo dictó así hasta que nuestro hijo fuera mayor de edad, luego se tomarían las acciones oportunas. Lo que realmente me dolía no era que mi mujer me hubiera dejado por otro hombre de más buena planta que yo, sino que no pudiera estar al lado de mi hijo, porque evidentemente ella se quedo la custodia.
Aún recuerdo el día después del juicio, cuando pase por delante mi casa, y vi en el que había sido mi balcón de nuestra “suite”, a mi ex-mujer abrazada ese hombre, el cual lucia un albornoz mio, que aun restaba en lo que era mi antigua morada…
Apoyo tu texto sobre la desigualdad que existe por desgracia para el hombre en estos casos. Mi articulo sobre este tema lo certifica.Un saludo