content top

Esposa al volante

Lo difícil de ser comprendida y apoyada en la idea de conducir un auto.

El día que mi esposo compró su primer auto, me entusiasmé mucho y decidí decirle que me enseñara a manejar.  Él que es un experto al volante (conductor autodidacta), pues aprendió observando a los conductores del transporte urbano y manejando  auto desde sus 12 años de edad, aceptó a regañadientes.

Como yo era su esposa, el mal genio le brotaba a flor de piel a los pocos segundos de haber comenzado la clase, y en vista de que yo no comprendía al instante las formas y maneras de manejar el carro, perdía el tris de paciencia que tenía y optaba por decirme que yo no servía para eso, terminando ahí la enseñanza del día.  No aguantó ni tres clases y con dolor en el alma optó por matricularme en una Escuela de Conducción.

Digo “con dolor en el alma”  porque los hombres están seguros de que cuando una mujer ingresa a una Escuela de Conducción, siempre es enamorada por el conductor de turno, además de salir con conocimientos muy superficiales,  (lejos no están de la realidad).

Las clases de conducción

El profesor, comienza diciendo “Esto es un carro”. Y luego de enumerar las partes más importantes del mismo (motor, carburador, bujías, bomba de inyección, de gasolina, filtros, etc. Etc.) dibuja sobre un tablero el funcionamiento de las mismas.

Cuándo no se sabe absolutamente nada de carros, ni de su funcionamiento, ni  de mecánica, la verdad es muy difícil comprender todo lo explicado en tan poco tiempo.  El curso normal dura 10 horas, si se quiere se pueden pagar horas adicionales, pero el costo es en realidad exagerado y la verdad los hombres tienen razón, termina uno el curso con conocimientos tan leves que si no fuera por la grandeza de Dios y la inteligencia de los gringos y los japoneses que con su tecnología fabrican carros tan maravillosos, no seríamos ni siquiera capaces de llegar manejando a la esquina.

Las últimas 5 horas del curso son de práctica,  3 horas dentro del tráfico de la ciudad y las 2 horas restantes en carretera.  Eso sin contar que en mi experiencia personal no me enseñaron como subir una pendiente, clase primordial en estas avenidas comunicadas por tantos puentes, además de que en la clase de regreso por carretera, el profesor se quedó dormido por un par de minutos.  Total, aparte de no haber aprendido casi nada y con la idea de que “la práctica hace al maestro”, terminé mi curso, y rematé con la gran sorpresa de que mi esposo ni por equivocación me dejaría manejar su carro.  En ese instante comprendí el significado del popular dicho “Ese dinero se perdió”.

6
Liked it
Etiquetas: , , ,
votar


Leave a Reply