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El esposo perfecto

Decía que el esposo perfecto era el que es capaz de descubrir los defectos de su esposa, corregirlos cuando la situación lo amerite y decirle cómo y cuándo se ha equivocado.

En una oficina publica, durante el receso del almuerzo, un hombre que había llegado hacia poco a trabajar les contaba a los otros una de sus principales características. Les decía que no le era muy agradable reconocer ser el esposo perfecto.

No decía esto por el mero afán de ser presumido, ni quería que después lo tildaran de fanfarrón, ya que nadie tiene derecho de envanecerse de ser un esposo perfecto, porque esto era una cualidad entregada por la naturaleza solo para algunos, y negada para los demás.

Decía que el esposo perfecto era el que es capaz de descubrir los defectos de su esposa, corregirlos cuando la situación lo amerite y decirle como y cuando se ha equivocado.

Los expertos en materias conyugales, seguía diciendo, afirman que los matrimonios felices son aquellos en los que uno de ellos es perfecto, marido o mujer, y el otro no. Porque la mayor parte de los matrimonios se echaba a perder cuando los dos eran perfectos o los dos imperfectos.

Decía que personalmente había tenido la fortuna de casarse con una esposa imperfecta, y por esa razón su matrimonio había resultado ideal. Y nunca es fácil ser perfecto, ya que el primer requisito es tener siempre la razón, y en ciertas ocasiones era muy desagradable estar indicando a su esposa los errores que cometía, porque de vez en cuando se exasperaba y se ponía a gritar que la dejara ganar una vez siquiera. Y seria agradable ver que ella resultara victoriosa en alguna disputa domestica, pero ¿Cómo podía ser eso posible si siempre estaba equivocada?

Claro que podría mentir, reconociendo que la razón estaba de parte suya, pero a ninguna mujer puede inspirarle respeto un esposo equivocado, argumentaba.

Luego se puso a señalar algunos de las dificultades que se le presentan al esposo perfecto, diciendo que su esposa, que ha estado todo el día con los niños la dominen los nervios, y a cada rato regañe a los pequeños gritándoles. Y cuando el esposo perfecto llega a casa tiene que representar el papel de juez del Gran Tribunal, y esta obligado a oír a las dos partes en litigio. En varias ocasiones, el esposo perfecto se ve en la obligación de fallar en contra de su esposa por falta de pruebas, exacerbando y desilusionándola, quien frecuentemente monta en cólera. Pero no hay remedio, ya que como esposo perfecto, no desea que sus hijos se formen una mala imagen de el.

También, continuaba, como esposo perfecto, tenia que señalar a su esposa los muchos defectos de sus parientes, y muchas veces le dice que es injusto, pero argumenta que el cariño que siente por ellos ciega su capacidad de critica, y que como el, no es consanguíneo de ninguno de ellos le es muy fácil descubrir esos defectos.

Si se era perfecto en el hogar también había que serlo en sociedad, continuaba, y personalmente le agradaba halagar a las mujeres, originando las quejas de su esposa porque no  le prestaba atención a ella. Decía que a su esposa le costaba trabajo entender que como esposo perfecto no podía monopolizarlo, ya que algunas de las mujeres no tendrían la suerte de tener un marido perfecto y por esa razón necesitaban que alguien las escuchara y les sonriera con amabilidad, pero según ella eso no es nada mas que coquetería.

Existen hombres que creen que el esposo perfecto tiene que trabajar y se útil en la casa, pero no es así, decía, ya que los reyes no hacen la guardia, ni los mandatarios limpian el patio. Cuando se tiene la gracia de ser un esposo perfecto se tiene que conservar la dignidad y delegar autoridad, es decir que los seres imperfectos se entretengan con las labores menos nobles.

Finalmente dijo que si una mujer estaba casada con un esposo perfecto habrá tenido que reconocer algunas de las características allí expresadas por el, de lo contrario era natural que sintieran la desgracia de no haberse casado con el.

En este punto, las risas vinieron a coronar tamaño despropósito y volvieron todos a sus puestos.

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4 Responses to “El esposo perfecto”

  1. rodrigo de leon dice:

    buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

  2. Lolita dice:

    Eso no es le esposo perfecto, es el idiota perfecto!

  3. Kuo12569 dice:

    O sea… A ver si entiendo. El esposo perfecto es el AMO y señor de la casa? no es el que comparte, sino el que corrije? no es el que educa en conjunto, sino el juez? no es que se esfuerza en reconocer los valores de su esposa, sino el que se empeña en corregir sus supuestos defectos? Criticar su familia… shit!

    ohm… o esto se supone que debe de ser gracioso o algo asi?

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