Cómo deberían actuar los padres ante el nuevo reto de criar en la sociedad actual.
Uno de los argumentos que se utiliza hoy es que antes cuando se criaba con mano dura y de manera dictatorial, los hijos eran mejores, más respetuosos y no presentaban los problemas de hoy día, lo que las personas no ven es que estamos en un mundo totalmente diferente, que no es el mismo de ayer, que ofrece más vicios y tentaciones a través de todos los medios, el mundo ha cambiado y asimismo han de cambiar los métodos de crianza.
Lo más peligroso de todo es que ante las incomprensiones y castigos que generalmente encontramos en nuestros hogares, afuera hay una serie de “amigos”, dispuestos a aconsejarnos, bien o mal, generalmente más mal que bien, y como ellos son los que nos brindan dulzura, pensamos que los consejos de ellos son los que nos ayudarían, cuando no es cierto.
Padres, somos personas, necesitamos comprensión, cariño, quien nos escuche, necesitamos libertad para muchas cosas aunque en otras tengamos que ser guiados.
Ser padre no es fácil, no soy padre, pero soy hijo y he visto como se desarrollan las relaciones de varios padres con sus hijos, y me he fijado en la relación con mi madre y la totalmente antagónica relación con mi padre, he visto sus técnicas y he visto como han funcionado cada una.
No todos somos iguales, por lo tanto no a todos deberían criarnos iguales, ese es el error que comente varios padres y se preguntan en que fallan con alguno si a todos los crían iguales y precisamente ahí es donde reside el error.
Principalmente en la etapa de nuestra adolescencia, los seres humanos tenemos la tendencia de hacer y llevarnos de los consejos de nuestros mejores amigos, entonces, ¿Por qué no buscan los padres ser esos mejores amigos de sus hijos? ¿Por qué no criarlos en un ambiente de confianza y tratar de llevar el equilibrio haciéndole saber a los hijos que ellos son sus padres, pero también las personas que más los quieren y por tanto sus mejores amigos?
Es algo difícil, pero no imposible, yo espero que nuestras familias comiencen a revisarse y ver qué productos les estamos aportando a nuestras sociedades que van de mal en peor, y nos quejamos de ella, cuando en realidad somos nosotros los responsables de que esté así.