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Cómo ser una buena madre y no morir en el intento

Mi pequeña visión sobre parte de la maternidad.

Tomo 1 (creo que esto debiera contener infinitos tomos… porque nunca se termina de aprender).

Antes de ser madre ya nos hablan de cómo será cuando lo seamos, fantaseamos desde pequeñas con muñequitas, muñequitos… incluso con papás para nuestros hijos(as) (esas quizá sean las mejores fantasías, mmm).

En fin, no sé si genéticamente o por aprendizaje nos preparamos para aquel magnífico día en que un monito chico nos diga “mamá”.

Y esto para las que aún no son mamás: nada, pero nada de nada en este mundo se compara a serlo, ni siquiera el haber cuidado a los hermanos, sobrinos, amigos, hijos de…, o sea nada, es en lo mínimo comparable a ser madre. Y nada de lo que yo diga tampoco podría acercarles a lo que es serlo.

Hoy que se acerca el famoso “día de la madre”, comenzamos todos a recordar a nuestras madres, nuestros hijos nos recuerdan a nosotras, los que no las tienen comienzan a soñarlas, etc. Todo en un mundo maravilloso e ideal… donde nuestra madre es la mejor de todas y la mejor que hemos tenido (y ahí le recuerdo a la gente que uno tiene una sola mamá, biológica al menos, así que no se desgasten en esa frase).

Pero… qué hay de los días en que siendo hijo(a):

  • pusimos los ojos blancos ante una orden “descaradamente errada” de mamá
  • deseamos la mamá de nuestro “amigo” porque esa sí es buena onda, no como la nuestra
  • cuando no nos quiso comprar lo que deseamos
  • tuvimos que comer lo que cocinara mamá, porque era saludable. ¡Wacala!
  • o cuando nos vistió de “osito, conejito, tortuguita, perrito, gatito” y un sinfín de cosas p’al colegio, tan sólo porque ella lo encontraba tierno. ¿?
  • por qué no quemó esas fotos en que salimos como “osito, conejito, tortuguita, perrito, gatito”
  • o más simpático aun, cuando mostró la foto de bebé en la que salimos desnudos a nuestro pololo, amiga ¡y casi a toda la cuadra!
  • o las veces en que nos mandó a estudiar en medio de nuestra serie infantil favorita
  • cuando enfermamos y no nos dejó levartarnos de la cama y nos puso un montón de cosas: papelitos con esperma, pañitos rojos, vapor de eucalipto… y hasta supositorios ¡o nos llevó a pincharnos!
  • ¡ni hablar de mandarnos a hacer caligrafías!
  • y ni mencionar nuestros cortes de pelo (por lo menos el mío)
  • los retos por las llegadas tarde
  • ¡y ni hablar de fumar!
  • ¡Uf! Y todo eso que no nos gusta de mamá

Y siendo madres, qué hay de esos días en que nuestros hijos(as)

  • llegando a casa de la clínica no nos dejaban dormir
  • Sin mencionar el dolor de parto
  • nos rompieron las pechugas… ¡Dolor!
  • tuvimos que soportar el olor a caca con cara de felicidad
  • o la vez que nos vomitó la ropa cuando estábamos listos para salir de paseo
  • cuando le preparamos con esmero la comida diaria y saludable y el/la perla no se la quiere comer
  • cuando recogemos 1.000, 10.000, 100.000 veces el mismo juguete y por arte de magia vuelve a caer
  • cuando nuestra casa dejó de ser casa y pasó a ser un campo de batalla
  • cuando tuvimos que dejar de carretear, tomar y fumar por ellos
  • cuando no quiere hacer la tarea o se fuga del colegio, con lo que cuesta enviarlo
  • cuando tenemos que lavar, planchar, ordenar toooda su ropa, que no es poca
  • cuando se han enfermado y hemos tenido que pasar toda una noche en vela y no se quieren tomar los remedios
  • cuando hemos salido a comer fuera, en familia, y todo termina pésimo y no se puede comer
  • cuando nos apenamos por no poder darles todo lo que quisieran

En fin…

Nada es tan maravilloso al 100%, siquiera el ser madre… pero lo que sí es maravilloso es que siendo madre podemos entender, en parte, a la propia… Nos cuesta años llegar a ver lo que con ojos de niños ni imaginábamos, y copiamos las técnicas, maneras y formas de ser que aprendimos de mamá. Y aquello que tanto odiábamos de niño, de pronto nos vemos sin querer repitiéndolo.

Ley de la vida le llaman, y otros quieren hacer de esto un solo día. Y yo me convenzo que de seguro el que lo inventó fue hombre, o tal vez un ingeniero comercial, jajaja.

Saludos a todas mis amigas prontas a ser madres, a las que lo son y las que piensan serlo y a las que no. Al fin y al cabo, todas tenemos una.

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2 Responses to “Cómo ser una buena madre y no morir en el intento”

  1. Se esta perdiendo el respeto de hijos a padres que habia antes, incluso yo sin darme cuenta me lo noto . soulheroes.com

  2. LORENA S dice:

    Tienes toda la razón, ser madre es algo maravilloso, lleno de alegrías y sacrificios, que merecen la pena.

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