Algunos consejos para tratar con los hijos y tener una mejor relación.
Tenemos derecho a tomar ciertas decisiones sobre nuestras vidas, los consejos de los padres siempre son bienvenidos, pero consejos, no imposiciones.
Muchos padres creen que porque los hijos son hijos pueden hablarles como mejor les parezca, que pueden ofenderlos en el momento que mejor les parezca, tratarlos como mejor les parezca y no es así.
Cierto, los padres merecen respeto de nuestra parte, pero también nosotros lo merecemos de parte de ellos, palabras ofensivas, golpes, etc., a la larga van a hacer de la persona objeto de esto ser igual y hasta el perro después de tanto maltrato se cansa, cuanto no un persona.
La mejor forma de fomentar el respeto es también respetando, es raro que un padre le hable con amor y respeto a un hijo y este le responda de forma irrespetuosa.
Hay una diferencia entre tener mucho amor y demostrar ese amor y ser demasiado permisivo. No todo lo que apetece a la voluntad humana le es bueno, principalmente cuando quien la desea es un joven con falta de experiencia, o un niño.
Definitivamente, sobreproteger y darle todo al niño sin enseñarle que todo hay que ganárselo, sin hacer contratos con él, sin enseñarle el esfuerzo que merecen las cosas hace daño.
Hacer creer al niño que todo lo que pide tienen que dárselo en cualquier circunstancia, no importa cuál, que el mundo es de él y que no necesita hacer nada bueno para ganarse las cosas. El castigo es necesario, siempre es bueno estimular las buenas acciones, pero buscar la forma de corregir las malas.
Jamás, jamás amenace un hijo si no lo va a cumplir. Si por no arreglar su habitación usted le dice a un niño que lo dejará una semana sin ver televisión hágalo, si por la razón que sea usted le dice que no jugará con los amiguitos, que no le comprará algo, que no va para tal viaje, cúmplalo, porque si no, el niño dirá que siempre lo amenazan con lo mismo y que jamás lo cumplen, y nunca pondrá atención a lo que el padre le dice que haga.
Cuando hay que tomar una decisión con respecto al hijo, principalmente con respecto a castigarlo por algo que este hace mal que sea entre los dos, no es bueno que uno haga algo y que el otro le quite la autoridad al otro padre.
Si uno de los padres corrige de una forma que no debe a su hijo el otro no debe llamarle la atención delante del hijo, o uno no deberá tomar una decisión y el otro por detrás desactivar tal decisión, en general, cuando esto sucede el niño crece viendo uno de los padres como un monstruo y el otro como el “bueno”, lo que hará que desprecie e irrespete a uno y lo vea como el malo, el que solo quiere molestar la paciencia y fregar la vida.
Claro, siempre y cuando en un castigo a uno de los padres se le pase la mano o use violencia verbal o física que no deba usar, el otro tiene derecho a intervenir inmediatamente y si es posible alertar a las autoridades de esos abusos.
Muy buen artículo, super interesante. Es muy difícil poner en práctica todo, hacerlo bien en cada momento, cada día es una prueba que debemos aprobar aunque sea por los pelos. Un artículo a tener muy en cuenta. Un saludo!!
me gusta el articulo ya que es muy dificil poner limites a los hijos ya que cuando uno le pone una penitencia o les da un reto te duele mas a vos que a ellos.