Porque sin importar el punto en que se encuentren nuestras vidas, siempre nuestro niño interno nos estará esperando con los brazos abiertos.

Hoy es un domingo como cualquier otro; es una mañana fría, el cielo esta nublado, hay tanto silencio, que al mezclarse con el aire duras penas genera un leve eco.
Días así, busco refugio en mi Alma, ya en ella voy a mi jardin secreto, quiero abrir la puerta pero esta dura, trabada, la empujo con fuerza, algo suena, me arrodillo para ver que partí; era una crayola amarilla, sonrio para mis adentros, por aquí debe estar mi mona.
Mi jardín es muy acojedor, la brisa ondea suavemente, sacude mis flores de tal manera que al pasar por su lado se mueven como haciendome la venia, me saludan, saben que estan ahí por y para mí, así como todo lo que se puede ver allí. El sol me abraza suavemente, ah Dios, cuanto me gusta estar aquí, me encanta el olor a pino, hacia una esquina tengo un pedacito cubierto, en el guardo muchas cosas que aparecen y desaparecen según mi visión, busco mi ropa favorita, una camiseta y un short suave, casi que imperceptible, la ropa me estorba, siempre me ha estorbado; me quito los zapatos, necesito sentir el pasto pinchando la palma de mis pies, me pongo mi conjunto no sin antes aplicarme aceite con aroma, eso nunca lo abandonare; mi gaveta de cosas de papelería y manualidades esta abierta, mi mona debio estar jugando con el papel silueta, tengo todo lo necesario para que ella se divierta, se todo lo que a ella le gusta; siempre lo he sabido, pero a veces me he hecho la tonta.
Camino lentamente, no tengo prisa alguna; quiero recostarme contra un arbol de aquellos que parecen sombrilla, respiro profundo y miro como quien no ve, busco a mi niña, quiero verla; le traje un caramelo, lo tengo en el bolsillo de mi short.
Aquí esta, absorta en sus cosas. Mi mona, es mi niña. Tiene 6 años, lleva un busito blanco cuello tortuga reforzado en cuello y puños, un pantalon pesquero de cuadros pequeños blanco y negro; zapatillas de bailarina negras, su ropa preferida. Cabello suelto, mirada profunda e inquiriente, manitas pequeñas y gorditas como sus mejillas; inocente dentro de su picardía infantil, rebelde, traviesa, de risa contagiosa; solitaria, a veces triste, ausente y silente como un fantasma… no sabe mucho, no entiende nada y tampoco le importa.
Me abraza, ella tan pequeñita y yo tan grande. Sus bracitos rodean mi cintura y su carita se oprime contra mi vientre, la amo y se que me ama. Al abrazarla me siento completa, unida al universo, prendida de una estrella; le digo que le traigo un caramelo y me hace caritas, tine una carita para todo; sabe que la mimo, la protejo, que no permitiré que le hagan daño y de no poder evitar que sufra, estaré presta a secar sus lagrimas con mis besos a curar con amor sus heridas.
Llegamos al árbol, me recuesto y ella igual contra mi pecho. Mientras come, me pregunta que he hecho, siento como un millar de pensamientos atraviesan mi mente; que he hecho? que he hecho? Cómo decirle que he tenido problemas, que a veces lloro, que preciso ser fuerte para que cuando llegue la tormenta no me mande de bruces contra el piso, que… no, no se lo dire, en cambio le aseguro que disfruto mucho estar con ella y que de ella recibo parte de la felicidad que me da el valor de continuar, el resto no importa, realmente no importa. Siempre que estamos juntas me pregunta lo mismo y siempre le respondo igual. Nos dedicamos a sentir, disfrutar de lo que vemos, lo que oimos y lo que cada cosa en nuestros entorno nos ofrece.
Se a quedado dormida, siempre lo hace, la tomo entre mis brazos y la llevo a su cama, beso su frente y la cubro; ahora entiendo por qué, siempre me quedan los colores y juguetes por ahí. Si mi niña supiera que ahora es madre, que tiene una bella niña de 86 cm que la presigue pidiendo ayuda a cada instante; que aunque continua sin saber y entender mucho, ahora si debe importarle.
Ya es tiempo de irme, debo preparar el desayuno. Me pongo las vestiduras que tanto me estorban y salgo a mi mundo externo. Me siento relajada, seguramente es así y no de otra forma como debe ser la vida, mi vida.
Mi mona, esta a salvo en la tranparencia de mi Alma, en la travesía de mi espíritu; que yo su parte adulta ya camine lo escabroso y de muchas salí victoriosa. Que mi niña juegue, grite, ría, duerma, sueñe cosas bonitas que yo mientras continuaré descubriendo mi destino.
Rebellion would be the basic term for an uprising, revolt, insurgency, or other associated action that seeks to take manage of a recognised nation-state.