Las madres tenemos más poder en nuestras manos del que somos conscientes. Pero ¿sabemos utilizarlo? “¡No os dejéis atraer por el lado oscuro de la Fuerza!”.
También hay madres que por tantas razones no prestan a sus hijos/as ese amor incondicional que todo hijo/a espera, y de nuevo debemos acudir al psicólogo que nos dirá nada más entrar por la puerta: “Habláme de tu madre”. Y esa falta del amor más antiguo del mundo causa también más estragos de lo que nadie puede imaginar. Y esos niños/as que no llegan a conocer a sus madres porque murieron o los abandonaron, también sufren carencias que el psicólogo tratará en vano de analizar.
Pero, ¿somos las madres conscientes de nuestro poder?
Para empezar la mujer, cada día más, cree que los hijos/as son SOLO suyos, y no tiene consideraciones a la hora de “buscar padre”. No lo neguemos, nos ciega ese reloj natural que dice “quiero ser madre” y lo somos, “caiga quien caiga”. Perdemos el respeto al padre, lo utilizamos. Actualmente, que somos muy modernos, para no herir sentimientos la mujer recurre a los bancos de semen y así hay aún menos problemas. Pero el concepto de familia tradicional sigue pesando mucho en nuestra sociedad y hay parejas que, también cada día más, hacen de los hijos/as un proyecto comun.
Aún así, la mujer, cuando nace su hijo/a, cree que debe dejar todo lo demás (marido, trabajo, incluso a los otros hijos/as) para atenderle debidamente. ¿Qué hacen cuando nacen 2 o más hijos/as a la vez, digo yo?.
Yo soy la primera en reconocer y pelear por una baja laboral por maternidad de 12 meses de duración, pero no sólo por el hijo/a recién nacido, sino por todos los demás alrededor de la propia madre, y por ella misma, que necesita ese tiempo para recuperarse físicamente, para dar el pecho a su hijo/a (yo recomiendo al menos 6 meses de lactancia materna) y para recuperar los horarios de vida más normalizados, ya que el sueño se trastorna tanto en esta etapa que resulta difícil hacer una vida normal.
Pero a partir de que el bebé tiene un año aproximadamente, cuando comienza a caminar, una madre debería compartir esa atención al bebé con los demás, el padre y los centros infantiles profesionales deberían participar mucho más de lo que hace habitualmente, la madre debería preocuparse seriamente por recuperarse físicamente, socialmente y laboralmente. Creo que prolongar la dependencia del recién nacido mucho más de un año es peligroso para todos, y por todos entiendo madre en primer lugar, hijos/as, marido y familia en general.
Así que, madres del mundo: ¡que el Poder os acompañe y no os dejeis atraer por el lado oscuro de la Fuerza!