Las madres tenemos más poder en nuestras manos del que somos conscientes. Pero ¿sabemos utilizarlo? “¡No os dejéis atraer por el lado oscuro de la Fuerza!”.
No existe nada comparable al amor de una madre. Existen muchos tipos de amor, pero nada es como una “madre”. Y es cierto que la dependencia que crea la Naturaleza hacia las madres y de las madres hacia sus hijos e hijas, es especial, única, inexplicable e increíblemente poderosa. ¡Lo que no haría una madre por sus hijos/as!
Cuando nacen nuestros hijos e hijas las madres sentimos que son la razón de ser de nuestra vida, a veces nos alegra y justifica la vida, pero a veces, muchas veces, es a la vez una carga tan pesada que no sabemos si podremos con ella. Parece increíble que en unos casos sea lo más maravilloso del mundo mientras en otros sea la mayor pesadilla, la ruina de nuestras vidas… Es muy difícil compatibilizar ambos sentimientos, pero la realidad es que tener un hijo o una hija no es algo que debemos hacer a la ligera, tiene muchísimas más implicaciones de las que podemos imaginar, y es para toda la vida.
La consecuencia es que ese gran amor que surge y que es capaz de mover el mundo, tiene la misma fuerza para destruirlo. O de dónde viene la famosa frase del psicólogo que inicia la terapia con su paciente: “Habláme de tu madre” y es que ahí está la raíz de todos los asuntos.
La relación madres e hijos/as es todo un mundo de dependencias. Empezamos con el hijo/a que depende de la madre para sobrevivir, que quiere acaparar el 100% de su madre, ese bebé celoso que quiere a su madre solo para él/ella, surgen los celos del marido, los celos de los hermanos y hermanas…
Pero el bebé crece y comienza la carrera por su emancipación, entonces es la madre la que desesperadamente intenta que su bebé siga siendo un eterno bebé, que no crezca jamás, que siga siempre igual de dependiente (aunque a cada minuto se queje de la guerra que le da, que no puede hacer nada, y bla, bla….).
La Naturaleza es cruel y el bebé crece sin que nada lo pueda impedir y la madre recurre a todos los subterfugios imaginables en el mundo para seguir acaparando su atención, y comienzan los celos de la madre hacia las amigas/os de su hijo/a, hacia su mujer/marido (eterna relación de suegra). Muchas madres lo solucionan con más y más hijos. Pero insisto, la Naturaleza es muy cruel, y todos crecen y la madre se queda sola, abandonada, triste. Esa madre que aún tiene un gran poder sobre sus hijos/as es capaz de muchas maldades sobre las que se han escrito y se escribirán muchas historias.