En defensa de la mujer.
A través de la historia la mujer ha sido pisoteada, relegada, tratada como ser inferior, todo porque no tenía la fuerza y fiereza física para la guerra y el trabajo forzado que caracterizaba y ha caracterizado a los hombres, aunque el primer tipo de familia que existió fue la matriarcal, en donde la mujer era el núcleo de la familia, ya que esta era la que procreaba y como el ser humano andaba en hordas y el sexo en general era grupal, no había seguridad alguna para ningún hombre-aunque total, aun en nuestros días existe siempre el margen de duda-de que él era el padre del hijo, incluso, hubo un tiempo en que el hombre ni siquiera sabía que él participaba en el acto por el cual la mujer concebía un hijo.
Al volverse el ser humano sedentario y comenzar a tener propiedad privada, fue necesario conquistar y defender territorios del enemigo y así, como la mujer no poseía esa fuerza para participar en la guerra, simplemente un día, la mujer que llegó a ser considerada como una diosa y núcleo familiar pasa a ser la esclava, la dominada y la propiedad del hombre.
Si hablamos de países “Civilizados” o países occidentales, es innegable que América (principalmente sur, Latino y Centro América) está contaminada hasta el tope por un cáncer que ha venido carcomiendo nuestras sociedades y cuyo nombre es “machismo”, pero el dominio que ejercen los hombres sobre la mujer no lo ha impuesto a la fuerza, lo ha impuesto a través de las ideas que las mismas mujeres aceptan y las continúan transmitiendo.
Ideas como de si un hombre tiene más de una mujer es un hombre, pero si es una mujer que tiene más de un hombre es una prostituta, o el hecho que si a un hombre le gustan las fiestas y las parrandas es porque son machos, pero la mujer tiene que estar en casa, cuidando los niños y preparan a sus hijas para que el cuadro se repita. Yo, sin ser mujer, no estoy de acuerdo.
Será porque siempre he sido un rebelde y no me acostumbro a las reglas sociales que quieran pisotear mis derechos de ser humano y porque soy tan respetuoso que nunca hago a nadie lo que no me gusta que me hagan, yo respeto y como sé que se sentiría muy feo que me hagan las cosas que generalmente le hacemos a las mujeres por nuestras condición de “machos”, mejor no las hago.
bUEN ARTICULO EN DEFENSA DE LA MUJER SALUDOS.