Palabras de un padre sobre su hijo.
Se trata de un hombre, con mucho carácter, que cuando sonríe me alegra la vida, cuando llora me conmueve, cuando grita, no es para broma, cuando duerme, se nota que tiene la conciencia tranquila, cuando me mira con sorpresa, me sorprende y, cuando me mira con lagrimas en los ojos, ya se qué es lo que quiere.
Se hace entender fácilmente aunque le cuesta hablar, es muy inteligente y a veces diría hasta caprichoso, ya que abusa de su inteligencia para conseguir lo que quiere, podría decir que se asemeja mucho a un político, simpatiza con la mano que le da de comer y ganas de jugar, pero a diferencia, se acuerda de sus afectos y sobre todo, no olvida.
Todos los días, cuando estoy volviendo del trabajo, se que me está esperando, con los brazos abiertos y una mezcla entre carcajada y grito de emoción, pero él no sabe que más emocionado aún estoy yo por levantarlo una vez más, abrazarlo y decirle, aunque él no me entienda, que lo necesito mucho, yo más a él que él a mi, que me hace feliz, que soy muy parecido a él pero un poco viciado por la madurez, que nunca le va a faltar afecto y que siempre, pero siempre puede contar conmigo, que la cuide mucho pero mucho a mamá, que sea bueno, honesto, solidario, generoso y que en la vida se va a encontrar con un sin fin de dificultades, que no tenga miedo, todo tiene solución menos la muerte, y además no dejo de decirle que sea feliz, la vida es una sola, pero hermosa.
Este hombre de quien les hablé es mi hijo Luca, tiene 8 meses de vida, y con tan poco tiempo en este mundo, es lo más importante e inmenso que tengo
Hijo, te quiere mucho,
Papá.