El éxito en la lucha contra la violencia escolar debe partir de modelos de trabajo elaborados por el profesorado.
Este alumnado requiere, un cuerpo de profesores capacitados para este trabajo “diferente”, especialistas en ciencias de la conducta, además de una amplia dedicación y coordinación de todo el claustro docente.
La intolerancia anida en lo más profundo del corazón humano. tiene un componente emocional muy fuerte que nos empuja a rechazar a aquellos que son diferentes a nosotros.
Determinadas personas sienten adversión ante los extranjeros. Los animales matan a los extraños guiados por el instinto de territorialidad.
Se puede partir de la idea de que la intolerancia, que arraiga con fuerza en zonas marginadas, tiene componentes ideológicos (es una doctrina) y emocionales es egoísmo, odio y genera violencia.
La intolerancia se manifiesta en el plano religioso (fundamentalismo, integrismo) y en el político (racismo, xenofobia, elitismo, etc.)
Estas formas de intolerancia presuponen una doctrina.
Así el racismo y la xenofobia son sentimientos de odio a otras razas, otras etnias, grupos religiosos o a los extranjeros.
Sus posiciones están basadas en ideas de superioridad por haber nacido en un país y pertenecer a una raza o grupo dominante.
Consideran el pacifismo como una debilidad.
La vida se entiende como una lucha permanente y se desprecia a los débiles.
La intolerancia se manifiesta con conductas de miedo, incomunicación y prejuicios ante las personas, la cultura y las actividades extrañas.
La metodología para el ejercicio de actitudes tolerantes debería partir de las siguientes bases.
Temas a desarrollar: