Qué es un asesor político, cómo se desempeña en el cargo y cuáles funciones realiza.
El asesor es un consultor, es un ser que posee una situación privilegiada en donde sus opiniones pueden gozar de un grado de atención y reflexión sin precedente para cuando alguien va a tomar una decisión, más aún, cuando el aconsejado, o aquel que pide asesoría o la recibe, posee una posición preponderante en la sociedad (sea política, económica o jurídica), y éste expone o entrega una parte de su propio beneficio y derecho de decisión, legal y legítimamente reconocida ante una sociedad, a la consideración de otra persona, en este caso el Asesor Político. Quedando de parte del aconsejado, y sus motivos personales, el hacer caso o no de las sugerencias de su mentor para ser aplicadas a su decisión.
Influyente, si. Interprete, si. Aliado, Si. Necesario, algo. Enemigo, no. En sí el Asesor Político esta más presente en la escena social mucho más de lo que se puede pensar. Y sólo por el sencillo hecho de que cualquier persona esta en capacidad de ser un asesor, pero no un Asesor Político de verdadera envergadura, pues en este rango prevalece indudablemente el prerrequisito de conocimiento. En esencia, un buen Asesor Político per sé, ensalza la posibilidad de que el conocimiento especializado se imponga sobre el coloquial. Ya que una cosa es quien afirma que el hecho de estar años de años envuelto en política reseña un bagaje de experiencia tal que es posible desprenderse de la Asesoría Política especializada, y otra cosa, quien afirma que por más experiencia se tenga no es posible negar el conocimiento científico y especializado ofrecido por un asesor. Y si comparo ambos preceptos, yo, particularmente, me voy por el segundo.
Este problema Giovanni Sartori lo hizo ver cuando es consiente de que “el problema consiste en cómo el saber (el que sabe) se relaciona con el poder (el que manda)”. O como lo sugiere Tomás Maestres Vives: “En medicina, un ignorante bien intencionado no es un médico, sino un curandero. En política, un ciudadano lleno de entusiasmo y celo pero mal informado, constituye una amenaza”. Cualquier persona puede realizar labores de asesoría, pero no asesoría política de realce, pues esta última se vale de un conocimiento sistematizado depurado. La diferencia también deja entender que aquella persona que se valga de un “Asesor Coloquial” nunca tendrá los mismos resultados que con aquel “Asesor Político” de orden académico. El Asesor Político “Titulado” siempre reunirá más posibilidades de resultados favorables que aquel. Sin embargo, ¿cómo demuestra un Asesor Político su verdadera capacidad intelectual? Más en un ambiente tan tradicionalmente inaccesible como la escena política, donde perviven tres criterios que dificultan considerablemente que cualquier politólogo sienta la necesidad de ejercer esta profesión o continuar en ella. Así, en un primer caso, los “aduladores políticos” son el principal inconveniente. Después, en segundo orden, la imprudencia del Asesor Político por asesorar a un ser que no comparte su mismo pensamiento y parecer político. Y finalmente, el hecho de que los Asesores Políticos pervierten infundadamente su propia labor por aspiraciones políticas propias que atentan a la larga con la proyección de su cliente.
Image via Wikipedia
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