Las ciencias sociales son un conjunto de disciplinas que buscan el conocimiento e interpretación de las realidades relativas a las colectividades, así como de las distintas problemáticas que viven los seres humanos en conjunto. En tanto la naturaleza del ser humano es biopsicosocial, las ciencias sociales buscan comprender los procesos humanos que se dan en el campo de su vida colectiva.
Cada cultura y sociedad establecen lo adecuado y lo deseable para sus integrantes y estas pautas se asocian al sexo biológico de sus miembros. Como se ha mencionado, a lo largo de la historia, a la mujer se le han atribuido características que las colocan en una situación de marginalidad, mientras que tiende a primar una hegemonía masculina. Estas características son perceptibles a través de variables de la vida cotidiana como la fuerza física, la prioridad del manejo económico, la dicotomía de lo público y lo privado (elemento visible en el aspecto político), la emotividad, los juegos, los gustos personales, la predisposición hacia actividades, profesiones o deportes, el arreglo personal o, incluso, en aspectos tan arbitrarios como la presunta afinidad cromática de hombres y mujeres hacia cierto tipo de colores.
En la actualidad, el debate sobre el género se centra no tanto en las razones biológicas que podrían presuntamente sustentar su regularidad a lo largo de la humanidad, sino más bien en el estudio de la profunda variabilidad de sistemas de marcación de las diferencias de género entre las sociedades y a través de la historia. Asimismo, este tipo de estudios se orienta a la necesidad de crear ámbitos de mayor equidad entre hombres y mujeres, cuestionando los prejuicios y los estereotipos socioculturales e históricos tradicionales.
Cabe remarcar que, si bien el género suele establecer las pautas de masculinidad y feminidad entre hombres y mujeres respectivamente, no existe una relación directa entre este punto y el de la orientación sexual y sus diversas manifestaciones.
La globalización es un fenómeno económico, social, cultural, tecnológico y político que se ha venido desarrollando a lo largo de las últimas décadas a lo largo de la humanidad. Los teóricos no concuerdan en una fecha para establecer el inicio del mismo, pero queda claro que este mayor acercamiento de los pueblos del mundo no es un fenómeno de muy larga data. La globalización o mundialización es asumida por muchos teóricos sociales como un fenómeno de extensión a nivel universal de las formas de vida, consumo, cultura y economía de Occidente, a manera de una versión moderna del imperialismo de los siglos pasados. De esta forma, el mundo estaría tendiendo a la uniformización cultural o macdonalización. Por otra parte, otros autores prefieren comprender el proceso como un fenómeno que sí encuentra respuesta en los ámbitos locales y que, a través de la mezcla de elementos globales y locales (“glocales”), daría lugar a una amplísima variedad de manifestaciones culturales híbridas. Dentro de esta visión, prima la idea de la convivencia de elementos culturales tradicionales y modernos al mismo tiempo.