El término diferenciación social hace referencia a la existencia de grupos -al interior de las sociedades- que presentan desigualdades entre sí, bien sean de tipo económico, de poder, de prestigio, de educación u otras.
Max Weber, otro científico social, también alemán, no compartió los puntos de vista políticos de Marx, pero aceptó algunos de sus aportes teóricos. Entre ellos, parte del contenido del término clase social arriba señalado.
Comenzaremos recordando a Gelles y Levine cuando señalan:
“Weber sostuvo que la estratificación social dependía de la distribución de tres recursos: la riqueza (recursos económicos), el poder (recursos políticos) y el prestigio (recursos sociales). Mientras que Marx percibió la economía como el factor principal de la estratificación social, Weber creyó que el poder y el prestigio también eran (significativos)…” (p.295). Los énfasis son nuestros.
Riqueza y clase social en Weber
Weber (1864-1920) sostuvo que la clase social no sólo se definía a partir de la propiedad o no propiedad sobre medios de producción, sino fundamentalmente por el grado de acceso a los bienes del mercado. Este grado de acceso determina la variable riqueza: cuán rico se puede (o no) ser.
Ahora bien, el acceso a los bienes del mercado, depende – según Weber – de una diversidad de factores. Puede deberse, por ejemplo, a la propiedad sobre los medios de producción (ahí Weber coincide con Marx)…
Sin embargo, Weber consideraba que también podía deberse al conocimiento que manejan los individuos en una sociedad. Así, ciertas personas tienen determinada posición económica (= riqueza = capacidad de compra) no en razón de su propiedad sobre medios de producción sino en función de su mayor (o menor) conocimiento, el cual les permite un mayor (o menor) ingreso económico. Esos individuos, sostenía Weber, llegan a constituir también clases sociales…
Pero, como dijimos líneas arriba, la estratificación social dependía, según Weber – además de la riqueza – de otras dos variables: la variable poder y la variable prestigio. Examinemos primero la variable poder.
Weber entendía poder como la habilidad de individuos o grupos para realizar su propia voluntad en una acción colectiva, incluso contra la resistencia de otros que participan en dicha acción (Gelles, p. 295).
Ahora bien, el poder podía tener diversos orígenes (no sólo la propiedad sobre los medios de producción): podía nacer también del status y del rol social (el poder de los padres, de un Presidente, de un policía, de un maestro); de la fuerza física, incluido el uso de armas (el poder de las Fuerzas Armadas, de pandilleros, etc.); del carisma o habilidad que algunas personas tienen para inspirar y organizar a otros, etc.
Veamos ahora la variable prestigio. Weber definió prestigio como el grado de respeto y estima que una persona recibe de otros. Si bien coincidió con Marx en el sentido de sostener que el prestigio podía depender también de la propiedad (o no) sobre los medios de producción (los empresarios suelen tener más prestigio social que los obreros, por ejemplo), Weber sostuvo que el prestigio también tenía que ver con la forma en que las personas gastaban sus ingresos (sus patrones de consumo) y con las características de cada cultura.
¿Por qué afirmaba esto? Porque los patrones de consumo y el estilo de vida considerados “apropiados”, esto es, que dan prestigio, varían mucho de cultura en cultura… También dependía de cuánto una cultura valora ciertas características sociales como son el origen étnico y familiar de las personas, la religión que profesan, la ocupación a la que se dedican y el nivel de educación alcanzado… El prestigio, para Weber, era pues una noción relativa…
A partir de lo señalado líneas arriba, podemos afirmar que Weber concebía la estratificación social como un asunto multidimensional que debía comprender tres factores o dimensiones:
Para este autor, en la estratificación de una sociedad no sólo existen los propietarios y los no propietarios, sino gradaciones sutiles, continuas, esto es, muchos grupos intermedios (Gelles, p. 295). Y toda estratificación, además, al hallarse atravesada por la cultura, es histórica (va cambiando con el tiempo, y difiere de sociedad en sociedad)…
Finalmente, Weber puntualizó que la relación entre riqueza, poder y prestigio era variable. En efecto, a veces los tres coinciden, a veces no.