Resumen de los capítulos del libro de Luc Boltansky y Eve Chiapello.
Los desplazamientos del capitalismo en 1970 y 1980 contribuyeron a establecer múltiples dispositivos y pruebas de selección, que dependen de una lógica “conexionista”. La clase media aparece como ocupante de la mayor parte del espacio social, aparecen exclusiones de diversos tipos que amenazan a toda esta clase. Se crean movimientos humanitarios para ayudar a los más excluidos (vagabundos sin casa ni hogar). Sin embargo estos movimientos sociales eran insuficientes. La pobreza se entendía como un problema social que llevaría a nuevos movimientos sociales.
En la lucha contra la exclusión están también presentes los altos funcionarios, juristas, sociólogos, reformistas, etc. Una de las dificultades entonces que superan los nuevos movimientos es el paso del concepto de exclusión a una teoría de la explotación que aliviaba a los excluidos, esto permitiría identificar nuevas causas de exclusión.
Tanto el tema de las clases sociales y el de la exclusión dan lugar a críticas muy diferentes, la exclusión se presentaba como un destino contra el que se debía luchar.
La explotación se concibe en relación a los mundos industrial y mercantil donde el capitalismo cobraba impulso en el siglo XIX. Significa que algunos actores esquivan las exigencias del bien común para satisfacer sus intereses particulares. Así se trata de encontrar un vínculo entre la indignación frente a la miseria y la indignación frente al egoísmo.
Aparecen nuevas formas de oportunismo, a partir de los nuevos dispositivos en red. Llamaremos al oportunista, hacedor de redes, y al grande de la ciudad por proyectos: gestor. Se distinguen distintos tipos de capital, el económico, el humano y el social, este último es el conjunto de relaciones personales que puede atesorar un individuo. El hacedor oportunista procura que los riesgos de sus operaciones recaigan sobre otros mientras él sigue atesorando beneficios, este comportamiento perjudica al resto de los miembros del trabajo.
Para conectar los términos de exclusión y explotación se debe distinguir la felicidad de los fuertes y la miseria de los débiles. Los grandes no paraban, y los pequeños no se mueven. Para descubrir la explotación se debe comprender que la inmovilidad de unos permite la movilidad de otros. La grandeza implica el desplazamiento, cosa que origina la miseria de los pequeños. Si se reduce a una persona hasta el punto de anular su capacidad para manifestar su grandeza, su dignidad humana se verá atacada.
La prueba de fuerza del capitalismo, tiene que ver con la remuneración de las contribuciones a la formación del beneficio, denunciar la explotación implica señalar que ciertas contribuciones no han sido remuneradas en conformidad con su aportación. El capitalismo trata de disimular la explotación. El camino entonces hacia una mayor justicia social pasa por una unión de los trabajadores por el sindicalismo.