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¿Por qué odiamos la palabra “rellenita”?

Es una realidad, odiamos esa palabra.

Cuando tenemos algunos kilos de más, no nos sentimos cómodas, no estamos bien con nosotras mismas. Incluso nos miramos menos al espejo. Usamos ropa oscura y simple. Nos sentimos (al menos en la mayoría de los casos) poco atractivas.

Cuando la balanza marca más kilos de los debidos, todo cambia. La gente que más nos quiere nos habla francamente y, en la mayoría de los casos nos da buenos consejos. Escuchamos a nuestras madres, hermanas y mejores amigas decir cosas como…”por qué no comes un poco menos”, “tendrías que dejar el pan”, “realiza alguna actividad física”, etc. No dudan en decirnos la verdad que tanto sabemos…”estás más gorda”.

Las personas con las que no tenemos tanta confianza, tratan de no mencionar nada sobre nuestro aspecto. Es curioso, cuando adelgazamos escuchamos cosas como…”que flaca y que linda estas”, “como has bajado de peso, estas hecha una diosa”, pero cuando engordamos nadie dice nada excepto por nuestros más allegados (madre, hermanas y amigas sinceras).

Lo que si me molesta es esa gente que aún cuando te ve con 5 o 6 kilos de más te dice…”nooo, pero si estas divina”, “¿En serio estas más gorda? Yo te veo mejor que nunca”. ¡Mentira, mentira y 1000 veces mentira! Yo no sé si intentan ser amables, son falsas (porque estos comentarios solo se dan entre mujeres, los hombres son absolutamente francos entre ellos), o simplemente quieren desalentarnos en nuestra búsqueda de una mejor imagen. Cómo pueden decir que estamos divinas, si estamos hechas unas vacas.

Ahora bien, (y corrijanme si no es verdad) lo más irritable de todo es escuchar la famosa frase…”pero vos no sos gorda, sos rellenita“. Esa es un termino indulgente, pero que resulta absolutamente chocante. ¿O me equivoco? Prefiero que me digan gorda, antes que rellenita. Suena a palabra-consuelo y eso es terrible. Cuando queremos adelgazar no necesitamos consuelo, lo que realmente necesitamos en motivación. ¿Ejemplo? Tenemos que entrar de nuevo en esos jeans que nos salieron un ojo de la cara y que son 2 talles menos que los que llevamos ahora, pero que cuando los usamos nos sentimos unas diosas, hacen realmente la diferencia.

Te animo a que busques tu propia motivación, ya sea en un jean, un traje de baño o en ese chico que tanto te gusta. No pierdas de vista tu salud ni tus objetivos.

Recuerda: “La moderación es amiga de la figura y madre de la buena salud”.

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