Corren no bien llora el bebé y no permiten que se les acerquen extraños. Algunos perros parecen estar contratados bajo sueldo para velar por la seguridad de los chicos, y por más rudos que parezcan, ellos los manejan como con control remoto. He aquí el porqué y sugerencias para elegir el mejor perro “niñero”.
Son una dupla perfecta. Chicos y mascotas suelen llevarse tan bien que se genera entre ellos un amor verdadero que implica cuidado y protección, entre otras cosas.

Las ventajas de que un niño conviva con una mascota son muchas. No sólo lo dicen los veterinarios sino también los pediatras. Pero esa convivencia requiere acatar ciertas reglas para que la relación se fortalezca y que el perro no compita con el chico para conservar el lugar.
Cuando esto sucede, los celos del animal pueden generar consecuencias que ponen en peligro la integridad de los niños.
En una familia donde los roles están claros, es necesario traducir el lugar de cada uno también al lenguaje de los perros y no suponer que, como se trata de un “animal”, él no va a entenderlo.
Si las cosas se plantean adecuadamente desde el principio, encontraremos un montón de beneficios entre los cuales se cuenta el de descubrir en el perro no sólo al mejor amigo, sino al mejor niñero.
La primera impresión también es la que cuenta en estos casos. La forma en que perro y chico se descubran desencadenará el tipo de relación que creen entre ellos. Y es aquí donde la intervención de los padres es fundamental. Por eso, antes de dejarse llevar por un impulso recuerden lo siguiente…
La explicación de por qué algunos perros desarrollan características sobre protectoras respecto a los chicos hay que buscarla en los manuales de psicología canina.
En principio, se cree que la mascota defiende a los niños porque se coloca en una jerarquía mayor y, por lo tanto, los reconoce como más débiles. El hecho de que con el tiempo el animal responda a sus órdenes como un súbdito se explica en que cuando alguien quiere demasiado a otro, se deja llevar por sus deseos.
Como los animales tienen la cualidad de no medir sus afectos, ni esperar nada a cambio, se convierten en gustosos esclavos.
Otras de las teorías que sostienen los entrenadores caninos es que las mascotas tienden a defender incondicionalmente el lugar donde habitan.
Dentro del “paquete” incluyen no sólo sus propios bienes materiales (colchonetas, huesitos, cuencos de comida), sino también los de sus amos y la integridad física de ambos.
Si bien todos los perros desarrollan dotes de baby sitters, algunas razas cumplen con más aptitud con esta tarea, ya que han sido creadas por criadores para reforzar estas cualidades.
Las más idóneas son las de perros pastores (pastores alemanes o ingleses) porque se especializan en cuidar ganado.
Los perros de agua (cokers, bracos-alemanes, mastines) a pesar de su aspecto inofensivo son buenos mostrando los dientes.
Los animales de compañía no son atacantes pero si “botones”: siempre ladran cuando hay peligro y eso es muy útil.
Y, por supuesto, los mestizos, porque siempre tienen entre sus cócteles genéticos un rasgo de vigiladores incondicionales.