¡Como el perro, el gato, las aves, los peces y las ratas!
En un hospital siquiátrico para niños, situado en Michigan, Skeezer, un perro de cría mixta, vaga por una sala y hace disponible su compañerismo a cualquier niño que lo necesite. Pocos pueden resistirlo, y todos saben que pueden brindarle su amistad sin temer que los rechace. Piense en ello un momento: Un perro, en busca de cariño, puede poner la cabeza en las rodillas de usted y mirarle con ojos grandes, morenos. O puede que un gato ronronee y le roce las piernas. No hay modo de confundir lo que piden. Ni, para la mayoría de nosotros, de resistirlos.
Otros estudios han manifestado que los animales domesticados son útiles en el tratamiento de enfermedades físicas. En el hospital de la universidad de Maryland, en Baltimore, se descubrió que había mucha más posibilidad de que los pacientes cardiacos que tenían animales domesticados siguieran viviendo después de salir del hospital que los pacientes que no tenían animales domesticados. Un año después de dar de alta a 92 pacientes, 11 de los 39 que no tenían animales domesticados habían muerto, mientras que solo 3 habían muerto de los 53 que tenían animales domesticados.
El siquiatra Aaron Katcher de la universidad de Pensilvania dice: “A medida que la gente envejece, su familia y amigos tienen menos necesidad de ellos, y por eso suelen sentirse abandonados. Este sentimiento de inutilidad resulta en depresión. Un animal domesticado que sirve de compañero llena el vacío.”
Otros estudios indican que el tener el compañerismo de un animal domesticado reduce la tensión arterial. En un episodio del programa de televisión NOVA que trató acerca del “palpar,” Katcher dijo: “Alguien está suavemente calmando al animal, y sabemos que el ritmo cardiaco del animal se reduce precisamente del modo que se reduce el del corazón de la persona.” En otra ocasión Katcher afirmó que “el paciente cardiaco aumenta tres veces la probabilidad de seguir viviendo si tiene el compañerismo de un animal domesticado.”
Se ve, pues, que para algunas personas el tener el compañerismo de un animal domesticado puede ser de verdadero valor. Se entiende, por supuesto, que hay que ser equilibrado al respecto. Mantenidos en su debido lugar, los animales domesticados pueden ser beneficiosos para ciertas personas.